Morrissey regresa a FIB Heineken y vuelve a Madrid para actuar en Saturday Night Fiber.
Su presencia al frente de una banda tan influyente como The Smiths, con la que visitó Madrid en 1985, y su arrebatadora trayectoria en solitario son auténticos homenajes a la sensibilidad y el talento.
Grandes discos y mejores canciones avalan la trayectoria de un artista único.
Igualmente, el FIB contará con la presencia de: TRICKY, HEAVY TRASH, FUTUREHEADS, Ascii.Disko, Calvin Harris, Ivan Smagghe, Kiki, Lori Meyers, Radio Slave y Tobi Neumann.
Poder volver a ver a Morrissey es sin duda una de las noticias del año.
Muchos llevábamos tiempo echándole de menos, pero sus excesos estuvieron muy cerca de costarle la vida.
Songs In A & E, es el nuevo disco de su banda, osea de Spiritualized, trabajo en el que vuelven a los parajes orquestales de Let It Come Down y en el que dejan de lado la furia guitarrera, la psicodelia y los jugueteos con el garage que también les caracterizan.
A pesar de ello, no les exigimos más, están de vuelta y con eso nos basta.
Hemos tenido que esperar cinco años y ver publicados dos trabajos de Stuart Staples en solitario, para volver a disfrutar de la magia de Tindersticks; que regresan con su séptimo disco, donde vuelven a la carga recuperando su mejor sonido a base canciones tan variadas como inspiradas. Por el camino han quedado algunos de los músicos de la banda (permanecen junto a Staples, el teclista David Boulter y el guitarrista Neil Fraser) pero a pesar de ello, The Hungry Saw en un renacimiento en toda regla.
Nuevos bríos para los británicos, que vuelven a facturar doce piezas tan emocionantes como bellas, construidas como de costumbre en torno a arreglos sobrecogedores y a las cadencias inconfundibles de su vocalista. Continúan vivos los ecos de Lee Hazzlewood, Tim Hardin, Leonard Cohen o Scott Walker, los habituales matices evocadores y ese poso de melancolía que baña cada rincón de su música.
Aquí están presentes todos los elementos que les han hecho grandes durante más de quince años de carrera. Basta con adentrarse en la tétrica oscuridad instrumental de “Introduction”, en el soul nocturno de “Yesterday Tomorrows”, los coqueteos con el folk de la luminosa “The Flicker of a Little Girl”, los pianos y cuerdas escalofriantes de “Come Feel the Sun”, la pasión desgarradora de “Boobar Come Back to Me” o “The Hungry Saw” o los parajes introspectivos llenos de matices de “Mother Dear” y “The Other Side of the World”, para darnos cuenta de que han vuelto a cautivarnos como en las mejores ocasiones.