Woody Allen, una de mis pasiones

Posted by Manuel Pinazo on Viernes ago 31, 2007 Under Varios

woody.jpg

Una de mis pasiones desde hace muchos años es la figura de Woody Allen. Soy un coleccionista de toda su filmografía y también me interesan sus ensayos, novelas y guiones o hasta su música. Recuerdo que desde que vi de muy pequeño Toma el Dinero y Corre (1969), quedé cautivado por ese su surrealismo, heredero de los Hermanos Marx y poco a poco, con los años, comencé a admirar y a sentirme identificado con su peculiar forma de ver el mundo, su hipocondríaca visión de la vida, su sentido del humor y su forma de reírse de uno mismo.

Muchos no lo soportan eso también lo sé, pero algún otro quizá no le conoce lo suficiente y ese es el objetivo de este artículo. Personalmente, puedo presumir de haber visto prácticamente todas sus películas, ya que es una especie de rara obsesión que tengo. Si tuviera que hablar de las más recientes, diría que si Todo Lo Demás (2003) y Melinda y Melinda (2004) me dejaron algo frío, Match Point (2005) me sorprendió y Un final made in Hollywood (2002) o Scoop (2006) me divirtieron muchísimo. Pienso ver Cassandra’s Dream al mes que viene y por supuesto su proyecto en Barcelona con Bardem, Cruz y Johansson, ya que como os digo, soy un adicto.

Si no recuerdo mal, justo desde el estreno de Sombras y Niebla (1992) (que por cierto me parece un excelente homenaje al expresionismo alemán con toques de comedia marca de la casa) no he dejado ni un solo año de acudir a la habitual cita con el director neoyorkino y disfrutar (en unas ocasiones más que en otras) de sus películas.

La definición más extendida de su cine es que realiza todos los años la misma película y siempre nos sorprende con algo nuevo. En mi opinión, puede haber ciertas similitudes en algunas de ellas, y sus personajes protagonistas suelen compartir unos rasgos característicos (perdedores, aprensivos, fracasados, pero adorables).

Algunas de sus citas, son simplemente geniales. Por recordar algunas: “Cómo quieres que te olvide si cuando comienzo a olvidarte, me olvido de olvidarte y comienzo a recordarte”, “creo que el cerebro es el más sobrevalorado de los órganos”, “El sexo es como jugar al bridge. Si no tienes un buen compañero, más vale que tengas una buena mano”, “La eternidad se hace larga, sobre todo al final”, “La música japonesa es una tortura china” sin olvidar la conocida “No puedo escuchar mucho a Wagner, me entran ganas de invadir Polonia”.

En su carrera podemos encontrarnos desde absolutas obras maestras, a momentos hilarantes, dramáticos e incluso en ocasiones flojos. Yo soy de los que prefieren su inclusión en el reparto, ya que a pesar de que tiene ya unos años (72), los personajes que interpreta suelen resultar memorables. Es una lástima que en títulos recientes como Balas sobre Broadway (1994), Celebrity (1998) o Todo lo demás (2003), actores como John Cusack, Kenneth Branagh o Jason Biggs respectivamente, intentasen imitar los por otro lado inimitables tics de Allen y no basaran sus interpretaciones en su propio estilo, (porque sobre todo lo de Branagh fue lamentable).

Es admirable el talento de un cineasta capaz de realizar una cinta por temporada y no sólo eso, sino además, hacerlo casi siempre con notables resultados. Por recomendar algunas de sus películas a los no iniciados o a los que aún no lo conozcan demasiado, podríamos dividirlas por temas. Si alguien quiere ver alguna de sus comedias surrealistas, en mi opinión las mejores son: Toma el Dinero y Corre (1969), La última noche de Boris Grushenko (1975) o Bananas (1971).

Si por el contrario prefiere sus películas más redondas, con un plantel coral con toques de humor y drama, que nadie se pierda: Hannah y sus Hermanas (1988), Annie Hall (1977) o Manhattan (1979). Quien disfrute de las comedias al uso, que vea el homenaje a la magia y los cómicos de Broadway Danny Rose (1984), las investigaciones de Misterioso asesinato en Manhattan (1993) o la divertida La maldición del escorpión de Jade (2001). Y por no enrollarme, deciros, que no todo son gags cómicos y diálogos ingeniosos en su carrera, también tiene dramas e historias apasionantes, como maravillosas Días de radio (1987), La rosa púrpura de El Cairo (1985), Interiores (1978) o Delitos y faltas (1989).

Finalmente, si tuviera que hablar de mis títulos favoritos lo tendría complicado, porque son muchos. Quizá mis predilectos sean la perfecta Hannah y sus Hermanas (1986) o el falso documental de un hombre camaleón: Zelig (1983).

Y la vuestra, ¿cuál es?

Leave a Reply