Quiero la cabeza de Alfredo García

La otra noche volvimos a ver en casa Quiero la cabeza de Alfredo García (Bring Me The Head Of Alfredo García), la maravillosa película que Sam Peckinpah dirigiera en 1974 y de la que soy muy fan.

Un título que aún no está editado en España en DVD a pesar de que la han echado veinte veces por televisión y que tuve que comprar en su versión americana para completar mi particular colección de Peckinpah.

Una road movie que a pesar de tener más de 30 años no ha perdido ni un ápice de originalidad, vigencia y maestría, y por la que muchos directores de hoy en día (Tarantino, etc) matarían.

El cine de Peckinpah, director maldito por excelencia, siempre ha sido considerado de culto. Todo el mundo cita como referencia sus westerns Grupo Salvaje o Pat Garret & Billy The Kid o habla de las más conocidas La Huída (con Steve McQueen y Ali McGraw) o Perros de Paja (con Dustin Hoffman) pero mi favorita siempre ha sido esta historia sobre el arruinado pianista de una cantina (grandioso Warren Oates) enamorado de una prostituta (Isela Vega) que se convierte casi por casualidad en cazarecompensas en busca de la cabeza de un perseguido. Poco a poco, la trama se complica hasta terminar en un baño de sangre motivado por la codicia de sus protagonistas.

Este tono trágico, el retrato de un perdedor (tan habitual en el cine del director estadounidense y que tanto les gusta a seguidores como Clint Eastwood) y el tono sórdido y enfermizo que envuelve a toda la cinta, la convierte en una parada obligada para todo amante del cine contemporáneo que se precie.

Una película mítica donde las haya.

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