
Gracias a tener un director de equipo gilipollas perdido, McLaren-Mercedes ha tirado a la basura el Mundial de Formula 1 2007 en favor del Ferrari de Kimi Raikkonen.
Ron Dennis nunca trató a Fernando Alonso como el bicampeón del mundo que es y centró las energías del equipo británico en el debutante y también británico Hamilton, niñato presuntuoso y sobervio que pretendía ser el campeón más joven de la historia y que se ha quedado hoy con las ganas.
A cada cerdo le llega su San Martín y Dennis se ha llevado el suyo por partida doble: primero perdiendo el mundial de constructores en los despachos por su espionaje a Ferrari y segundo hoy, en la pista por listo.
Veremos los duelos que depara el Mundial de 2008. La cosa promete.
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