Geografía mítica del Barrio del Pilar: Castillo y Villa de Miralta

Posted by Manuel Pinazo on Miércoles jun 12, 2013 Under Varios

Pero ¿qué había en tiempos medievales aquí, donde está ahora el Barrio?

Según la Wikipedia, “La construcción del barrio, iniciada a finales de la década de 1950 y principio de los años 1960, corrió a cargo de la iniciativa privada del promotor José Banús, que se aprovechó de amplias superficies disponibles (vacías completamente de edificación)

Y la verdad es que, remirando bien los mapas antiguos, no parece que haya habido nunca nada importante en esta parte de Madrid, a 13 kilómetros de los límites de la antigua Mayrit y a orillas del Arroyo del Obispo. Pero cuando desde pequeño has estado viendo esto….

El Instituto Gregorio Marañón, visto desde el cruce de Av. de Betanzos con Melchor Fernández Almagro


…¿cómo no pensar que tuvo que haber un castillo ahí arriba?

Y claro, si encima te das un a vuelta por la zona y compruebas el relieve (que también se ve muy bien con Google Earth), el trazado que tuvo que tener una imaginaria villa de Miralta se dibuja prácticamente por sí solo:

En rojo el trazado de las murallas del castillo, y en naranja el perímetro amurallado de la Villa. El bloque al lado de la Puerta del Río marca donde estaba el Monasterio del Pilar Intramuros


Así que hace un tiempo el paseo cotidiano con mi Princesa y mi Reina nos llevó por allí, cámara en mano para documentar lo que queda hoy en día. Y aquí os dejo un pequeño tour fotográfico de lo que fue en tiempos uno de los puntos clave en la defensa de la Mayrit árabe y de la Madrid cristiana: El castillo y la villa de Miralta.

Lo que queda de los cimientos de las murallas, aún visibles a lo largo de la calle Ribadavia


Originalmente una mera atalaya musulmana que enlazaba el ribat de Mayrit con las atalayas de Torrelodones y Hoyo de Manzanares, la de Miralta fue edificada también por orden del Emir Mohamed I de Córdoba. Sin embargo, durante la época de la Taifa de Toledo el rey Al-Qadir decide convertir la atalaya en una fortaleza que retrasara y desgastara un posible ataque castellano sobre Mayrit.  Nunca llegó a cumplir esta función porque la villa fue ocupada sin lucha en 1085 por las tropas de Alfonso VI, que a la sazón ya se había hecho con Toledo.

No queda constancia de quiénes fueron los custodios de la fortaleza antes de que fuera incendiada y saqueada por los almorávides en 1109, y parece que cambió de manos frecuentemente durante los convulsos años que siguieron. Al final, en 1128, tras el Pacto de Támara el rey Alfonso VII otorga la fortaleza y el alfoz de Miralta a uno de sus caballeros, Ordoño de Gormaz, junto con el título de Barón.

Bajo el dominio de los Gormaz y sus descendientes la fortaleza se va convirtiendo poco a poco en castillo. Pegadas a su muro oriental van construyéndose casas de campesinos primero y después de comerciantes, ya que Miralta constituía la penúltima parada en el camino que unía Madrid con León.

Durante los siguientes años se suceden los Barones de los Gormaz, que van ampliando la muralla para proteger la incipiente población. Sin embargo, una mala estrategia de matrimonios políticos casi endogámicos culmina con el ascenso de Fernando de Gormaz a barón de Miralta tras la muerte de su padre, en 1160. Bajo el mandato del conocido como Barón Nandi se suceden los despropósitos y los desmanes que forman la leyenda negra de Miralta:  bandidaje en los caminos fomentado por el propio barón, asalto de monasterios de monjas, secuestro de doncellas, asesinatos y ejecuciones sumarias… De esta época es la leyenda de la monja fantasma que se aparecía a todos los nobles que cruzaban la Puerta de la Morería, exigiendo la expiación de sus pecados.

Ya no se conserva nada de la legendaria Puerta de la Morería, pero el camino que sube hasta lo que fue la Villa se sigue utilizando


El gobierno del Barón Nandi se prolonga durante seis sangrientos años, sin que las autoridades terrenales o eclesiásticas le pongan remedio. Sin embargo en octubre de 1166 todo cambia de golpe. Una figura que los cronistas no consiguen identificar surge de la nada, organiza en tres días una rebelión y mata al Barón Nandi con un hacha de dos manos, dejando en el poder a Tristán de Gormaz antes de volver a desaparecer misteriosamente. En esos mismos días se produce la aparición de la Virgen del Pilar cerca de la Puerta del Río, lo que se interpretaría como un buen augurio para el nuevo barón.

Miralta experimenta entonces un rápido crecimiento. Se construye el Monasterio de la Virgen del Pilar Intramuros junto a la Puerta del Río, y diez años después se cierra totalmente la muralla que protege el núcleo urbano, abarrotado de casas y callejuelas estrechas por aquel entonces. La importancia de Miralta rivaliza con Madrid, tal es así que en 1188, el momento de su máximo esplendor, se envían también representantes miraltanos a las Cortes de Castilla.

Tampoco queda ya nada de la Puerta del Río salvo la pendiente, pero en donde se ubicaba el Monasterio hoy se alza la parroquia de Nuestra Señora Flor del Carmelo (a la dcha)


Sin embargo, en 1197, tras el desastre de la batalla de Alarcos se produce el súbito fin de la villa. Los ejércitos de Yusuf II entran en la región y asedian los dos recintos amurallados dominantes: Miralta y Madrid. Mientras esta última resiste, la primera sucumbe a la traición y a las luchas intestinas, como lo recuerda el Cantar del Gormaz y el Lusitano de Alarcos:


“Mas el Lusitano,  de celos preso y del amor de Xuxana despechado
Abrió los portones al exercito de Yusuf el malvado
Los moros entraron, queriendo devolver todo el daño
quel de Gormaz en el asedio habíales causado
Como una inundación fiera la villa tomaron
el foso, las murallas, todo de sangre inundado”


Los cronistas coinciden en señalar la heroica y desesperada resistencia de los habitantes de Miralta con un anciano don Tristán a la cabeza, haciendo frente a los almohades dentro de sus propios muros. Se cuenta que causaron tantas bajas antes de sucumbir que los moros tuvieron que levantar el sitio de Madrid. Y como venganza por tan grande daño que los miraltanos les había causado, los almohades derruyeron las murallas, las casas, el castillo y la abadía.

El instituto Gregorio Marañón, levantado en el sitio donde estuvo el Castillo de Miralta.


Vista desde la puerta de lo que fue el Castillo. Compartía con la Villa (al fondo) la superficie de la meseta.


Vista desde la ubicación del Castillo hacia el noroeste, la calle Melchor Fernández Almagro. Los edificios distraen, pero fijaos a qué altura quedan esos coches…

Tanta fue la destrucción que el lugar nunca se restauró y se abandonó completamente, dada la cercanía de la creciente y boyante Madrid.

Y así, hoy en día apenas quedan rastros de todo aquello. Pero los ojos que saben lo que buscan son aún capaces de encontrar un contrafuerte por aquí, una loma con forma sospechosa allá, un desnivel artifical por acullá…

Se dice que fue Banús quien descubrió al comenzar las obras los restos escritos por los que hoy conocemos la historia de este lugar. Y se dice que por eso a la zona de la antigua Miralta se la conoce hoy como Altamira, y que por eso Banús bautizó al Barrio como del Pilar, para que el Barrio siga estando bajo la protección de aquella Virgen que se apareció en este lugar hace casi mil años.

Pero también se dicen tantas cosas de este barrio…

Visto en el blog de Erekíbeon.

La verdad que pese a ser un invento de su creador, tiene bastante gracia.

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