Bin Laden

Bin Laden nació para el mundo como el demonio del S XXI, a él se le atribuyen los atentados más sangrientos y espeluznantes de la nueva era, todos menos el de Madrid según Esperanza Aguirre.

Ayer nos despertábamos con la noticia de su muerte, un fallecimiento que ha sido celebrado con brindis por las calles de medio mundo como si se tratara de la consecución de un éxito deportivo.

Es curioso, extraño y algo patético ver la sociedad en la que vivimos. No queda mucho argumento para justificar nuestra victoria sobre el mal a base de muerte.

Pagar con la misma medicina al asesino, un asesino cuyo cadáver según dicen fue arrojado al mar.

En fin, Obama será recordado como el Presidente que vengó a su país, algo que por cierto ha ocurrido poco antes de las elecciones de EEUU y cuando las encuestas le tenían por los suelos. ¿Será este el revulsivo que necesitaban los demócratas para revalidar el gobierno? Tal vez sí, quién sabe.

Mientras el mal sigue ahí fuera, muerto el perro no acabó la rabia.

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