The Cure: Show y Paris, 25 años de sus mejores discos en directo

Estos días se cumplen 25 años del lanzamiento de posiblemente los dos mejores directos editados por The Cure. La banda británica ha lanzado otros álbumes en vivo a lo largo de sus cuatro décadas en activo, como Concert (1984), que en su versión casete incluía el goloso Curiosity Killed The Cat: : Cure Anomalies 1977–1984 con un buen número de rarezas en vivo recogidas en sus primeros años o el recordado In Orange (1986) tan solo editado en VHS y Laserdisc. Además de Entreat (1990) con canciones de Disintegtration, del portentoso DVD Trilogy, grabado en Berlín con la interpretación de Pornography (1982), Disintegration (1989) y Bloodflowers (2000), las AOL Sessions de 2004 que sirvieron de presentación de su disco homónimo o el reciente Bestival Live 2011.

Pero Show (1993) y Paris (1993) como decimos destacan por encima del resto. El lanzamiento y posterior gira de Wish (1992) fue el punto de mayor reconocimiento comercial en la historia de la banda, nº1 en Gran Bretaña y en muchos otros países, gracias a unas canciones que no quedaron empequeñecidas después del éxito de Disintegtration (1989). El Wish Tour a pesar de ser agotador y un punto de inflexión y de ruptura (después del cuál el batería Boris Williams y el guitarra Porl Thompson dejaban la banda), nos mostraba a unos The Cure en estado de gracia, haciendo de cada una de sus presentaciones un momento imborrable en los que aparte de presentar sus nuevas composiciones, hacían un repaso a sus temas más conocidos y aparte, dejaban espacio para deleitar a sus más fieles seguidores con esas pequeñas raciones de esperadas piezas menos habituales.

Robert Smith es plenamente consciente de esa dualidad y siempre ha sabido mantenerse entre dos aguas; la del éxito mayoritario (sin buscarlo intencionadamente) y la de ser un artista íntegro plenamente coherente con su discurso. Es por ello que aquél 1993 vista la gran aceptación de su gira, The Cure decidieran sacar al mercado un álbum que recogiera el esqueleto principal de aquellos conciertos y a su vez, premiaran a sus fans con otro, en el que se incluyeran esos temas considerados de culto que siempre han complementado sus presentaciones.

Show, que igualmente fue editado en VHS (con las cinco canciones interpretadas en los bises como extra), fue grabado en la manga norteamericana del tour durante dos noches en The Palace of Auburn Hills de Míchigan. Cerca de dos horas que mostraban el brío en directo del quinteto por aquél entonces y que como decíamos, aparte de incluir temas de Wish, hacía parada en algunos de sus singles más celebrados. Pensamos que The Cure nunca han sonado como entonces, a pesar de no contar con la clase que imprime a los teclados un Roger O’Donell en aquella época fuera de la formación; éste fue el punto en el que brillaron más que nunca, ya que no solo volvían a reafirmarse como una de las bandas veteranas más portentosas de Reino Unido, sino que el sonido de su último trabajo les emparentaba cara a cara con multitud de bandas del momento, convirtiéndoles a la vez en maestros y miembros de la escena imperante, entre el postpunk y el shoegaze, marcando el rumbo hacia sonidos aún imperantes. Basta con escuchar piezas como “Open”, “From The Edge Of The Deep Green Sea”, “Cut” y “End”, para perderse en una maraña de guitarras como las que podrías encontrar en cualquier disco de My Bloody Valentine o Ride. A ello súmale la oscura belleza de “Pictures Of You” –pocas veces ha sonado mejor en directo– , la majestuosidad de “Trust” o el pop desprejuiciado y luminoso de “High”, “A Night Like This”, “Friday I’m In Love o “In between Days”.

Show se complementó una semana después con Paris, que recoge una selección de doce canciones en apenas una hora, grabadas durante tres noches seguidas en el Le Zénith de la capital francesa. Todo un obsequio, que fue editado con la cesión de un 50% de sus beneficios a favor de Cruz Roja y la Luna Roja y que recogía algunas sorpresas no muy habituales, como la portentosa “The Figurehead” que lo abría, en otra de sus interpretaciones inolvidables. A esta se sumaba la siempre efectiva “One Hundred Years”, la densa “Apart”, el paseo por Seventeen Seconds (1980) con la recuperación de “At Night”, “Play For Today” e “In your House”, la sentida interpretación de “A Letter To Elise” y “Charlotte Sometimes” y la concesión popera con “Catch”, “Dressing Up” y “Close To Me”. De nuevo, un acierto.

Show y Paris quedan en el catálogo de la banda de Smith como dos caras de una misma moneda, dos directos plenamente vigentes y recuperables 25 años después de su lanzamiento.

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