Si tuviera que quedarme con un disco de Bowie elegiría Low (1977). Mucha gente me dirá que estoy loco, que donde estén Aladdin Sane (1973), The Raise And The Fall of Ziggy Stardust And The Mars Spiders (1972) o Hunky Dory (1971) que se quite cualquier otro. No lo dudo, todos ellos me parecen auténticas obras maestras y me encantan, pero sigo considerando a este trabajo como el más impactante de los publicados por el británico.
Low es un disco grabado en Alemania que supuso el comienzo de la llamada “trilogía de Berlín” (que también incluye Heroes (1977) y Lodger (1979)) y con el que en cierta forma se pone fin a la etapa glam y quizá más conocida, previamante claro está a su resurgir en los 80. Pero eso es otra historia que no nos ocupa. Estamos hablando de un álum que se gestó con la ayuda de entre otros, Bryan Eno, quien había abandonado Roxy Music en 1973 o Iggy Pop a los coros.
Lo increíble de este disco es que a pesar de que pronto se cumplirán 30 años de su publicación, su sonido no es que sea contemporáneo, ni atemporal, sino que resulta futurista. Me encantan sus atmósferas, el uso de los teclados, los arreglos de cuerda, sintetizadores… incluye desde el instrumental “Speed Of Life”, a la conocida “Sound And Vison” pasando por pasajes absolutamente fantasmales (”Warszawa”, “Art Decade”) o declaraciones de amor tan impresionantes como “Be My Wife”.
El fututo llegó en los 70 gracias a Eno, Kraftwerk o a discos como éste.
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