Las visiones se suceden. No dejo de encontrarme con hechos dignos de ser compartidos por su peculiaridad. Visiones escalofriantes que nos rodean día a día.

Mensajes apocalípticos portados por un señor más siniestro si cabe, con pinta de enterrador, dos metros de estatura, una larga barba negra y una pancarta donde se leía: “El mundo termina hoy/El infierno se aproxima”. Resultado: media Calle del Carmen acojonada, la otra media descojonada.

Hemos visto cómo la crisis de las inmobiliarias está buscando nuevos horizontes. Ya todo está en venta. Por unos 60.000 € usted puede disfrutar de una plaza asegurada en un banco de la calle donde podrá tomar el sol con los amigos, echar una siesta, pelar la pava o hacer lo que se le antoje.

Hablando de crisis, para combatirla en mi barrio la gente tiene dos opciones: ir al supermercado, gran superficie o droguería más cercanos a comprar papel higiénico, o llevarse el del ambulatorio, que es muy suavecito.

En ocasiones también vemos carteles que pretendiendo tranquilizarnos nos angustian. Un ascensor de gran capacidad, de estos que adquieren velocidades escalofriantes con la advertencia “En caso de parada imprevista NO SE ASUSTEN!!!”. A mí me dio mal rollo, la verdad. Creo que hay una regla en la psicología que dice que para que algo no afecte a nuestro subconsciente no debemos nombrarlo. Un “MANTENGAN LA CALMA” quizá funcionaría mejor, ¿no?

Y para terminar el cartel nostálgico de una tienda de al lado de mi trabajo que hace referencia a la antigua URSS, también conocida como Союз Советских Социалистических Республик (CCCP).





