Tino Casal – De la piel del diablo

Posted by Manuel Pinazo on Miércoles oct 19, 2016 Under Críticas

Tino Casal / De la piel del diablo / Por Manuel Pinazo

El pasado 22 de septiembre se cumplían 25 años del accidente de tráfico en el que fallecía Tino Casal. Coincidiendo con esa fecha se editaba este De la piel del diablo, la colección definitiva, un doble disco con nada menos que 34 temas en el que se hacía un exhaustivo repaso a todas las facetas musicales del artista.

José Celestino Casal Álvarez no solo no solo fue un tipo adelantado a su tiempo y siempre a la vanguardia de la moda, sino que desarrolló una exitosa carrera musical que compaginó con sus aficiones por la pintura y el dibujo, -donde destacó especialmente-, además del diseño de ropa y joyas, la escultura, el estilismo y tantas otras facetas.

Confeso seguidor de David Bowie y Marc Bolan -el glam estaba en su ADN- y enmarcado en la nueva ola y los nuevos románticos, dejó para el recuerdo un buen puñado de infalibles himnos patrios durante la década de los 80, que aparecen recopilados en los Imprescindibles del CD1 (“Champú de huevo”, “Embrujada”, “Pánico en el Edén”, “Eloise”, “Oro Negro“…) toda una colección de sencillos de tecnopop que siguen más que vigentes y que por aquél entonces tenían más afinidad con bandas coetáneas como The Human League, OMD o Visage, que con cualquiera de las formaciones de nuestra escena.

Lo más interesante de este nuevo recopilatorio del asturiano llega en el CD2 Los Olvidados, que rescata 17 canciones que pasaron más inadvertidas en la época y que era el momento de recuperar para el gran público. Allí encontraremos desde su fiel versión del “Life On Mars?” de Bowie a la adaptación de Don’t you want me” (“No Fuimos Héroes”), además de momentos tan recomendables como “Blanca estancia”, “Corazón bimotor”, “Fantasmas” o “La Piel del Diablo”.

Él es una parte importante de nuestra historia musical y aunque su icónica y extravagante figura ha quedado grabada en nuestras retinas por el barroquismo del que hacia gala, aún no ha gozado del reconocimiento póstumo que merecería.

Publicado en Muzikalia.

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