The Cure – Hypnagogic States EP

Posted by Manuel Pinazo on Viernes sep 12, 2008 Under Críticas

The Cure / Hypnagogic States EP / Por Manuel Pinazo

Resulta sonrojante asistir al declive artístico de tus ídolos. Sobre todo después de una gira que volviendo a tirar del pasado nos dejó tan buen sabor de boca, lo que dejó en el aire ciertas esperanzas hacia sus nuevas canciones. Sus últimos trabajos contenían alguna que otra pieza que mantenía la dignidad, Bloodflowers (2000) incluso nos parece un gran disco, pero todo parece indicar que 4.13 Dream, posiblemente será el peor álbum en la carrera de The Cure.

Esperamos equivocarnos, pero los singles de adelanto no son muy halagüeños. Cuatro canciones ramplonas, acompañadas de otras cuatro caras B para el olvido donde, tirando de nostalgia y siendo generosos, quizá salvemos las melódicas “The Only One” o “Sleep When I’m Dead”, temas correctos sin más, que en un cara a cara con cualquiera de sus singles del pasado se convierten en una simple caricatura sobreproducida y llena de lugares comunes. Ahora, para terminar de arreglarlo, publican este Hypnagogic States EP, en el que diversos artistas pasan por su personal filtro cada uno de los temas, algo sin duda preocupante, porque no nos engañemos, la virtud de los británicos nunca han sido las remezclas (ni las versiones). Ya en 1991 nos causaron un shock con aquel Mixed Up, que hoy visto desde la distancia resulta hasta entrañable.

Pero este artefacto ideado por los insoportables My Chemical Romance, que se limitan a meter una base en “Sleep When Im Dead”, los hardcoretas AFI que se llevan de rave la ya de por si insalvable “Freakshow”, los intrascendentes Fall Out Boy, que intentan trasladar a “The Perfect Boy” a los caminos de “Close To Me” sin conseguirlo, claro, o los plomizos 65 Days Of Static, teloneros de su pasada gira europea, que bañan en su aburrido post rock cada uno de los estribillos. Por no hablar de esa gran banda llamada 30 Seconds To Mars, que no es otra cosa que la segunda ocupación del actor Jared Leto (sí, el de la fantástica Réquiem por un Sueño), cuya función consiste en estirar los estribillos de “The Only One”.

En fin, todos conocemos que Robert Smith es capaz de lo mejor y de lo peor y que en ocasiones se ríe de nosotros o de su propia música. Últimamente no le pillamos la gracia y sólo se nos viene a la cabeza una pregunta: ¿Por qué?

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