The Cure (Barclaycard Center) Madrid 20/11/16

Posted by Manuel Pinazo on Lunes nov 21, 2016 Under Críticas

Como no podía ser de otra manera la nueva gira de The Cure, que llega 8 años después de 4:3 Dream (2008) ha generado una gran expectación. Ellos no necesitan venir con un nuevo trabajo que presentar (quién sabe si el anunciado 4:14 Scream hace un par de años será editado finalmente), para llenar con meses de antelación recintos como el Barclaycard Center de Madrid, en el que inician su paso por nuestra geografía y que aún tendrá paradas en Bilbao y Barcelona.

Un nuevo tour en el que podemos escuchar sus temas de siempre, otros menos habituales, rarezas y lo más importante, canciones nuevas, que hacen mantener la fe a sus incondicionales ante lo que podría ser una nueva obra de los de Robert Smith. El The Cure Tour 2016 arrancó hace unos meses en EEUU y tras un par de paradas estivales en Australia y el Bestival británico, llegaba a Europa el pasado octubre con la misma peculiaridad: conciertos cercanos a las tres horas de duración, con hasta tres bises y diferentes selección de canciones para cada uno de ellos.

En Madrid, los viejos del lugar arrancamos la noche viajando a aquél 6 de noviembre de 1992 en el extinto Palacio de los Deportes sobre el que se edificó el ahora llamado Barclaycard Center, y lo hicimos gracias al mismo inicio, con los acordes grabados de “Tape” que daban paso a los dos primeros temas de Wish (92), una “Open” en la que su “and the way the rain comes down hard, it’s how i feel inside” venía al pelo dada la que estaba cayendo en el exterior del recinto y la resplandeciente “High”. Un sonido limpio y contundente, que gana en matices con la presencia del solvente Reeves Gabrels y un Smith algo contenido en la forma de cantar, -suponemos para aguantar lo bien que aguantó durante las 31 canciones que nos ofrecieron-, dieron paso a los primeros momentos emocionantes de la noche.

Con The Head On The Door (1985) como protagonista, nos regalaron la melódica “A Night Like This”, ese chute de energía que es “Push”, la oscura belleza de “Kyoto Song”, la esperada “In Between Days” y una “The Blood” que no podía faltar a la cita y que interpretaban por primera vez este año. Esta no fue la única sorpresa que nos llevamos, porque a continuación tocaban la poco habitual “The Caterpillar” por la que no pasa el tiempo. Un inicio luminoso, que acompañaron con otros tres valores infalibles, “Pictures Of You”, “Lovesong” y el primer apoteosis, “Just Like Heaven”.

Pasaron de puntillas por sus últimos álbumes (obviando por completo The Cure (04) y Wild Mood Swings (96)) dándonos la cara con la evocadora “The Last Day Of Summer” y la cruz con la anodina “The Hungry Ghost”, que demostró dada la fría reacción del respetable, que su última obra no estaba a la altura.

La primera parte del show se adentraba en los territorios más siniestros con la enrevesada “From the Edge of the Deep Green Sea”, que dio paso a una tremenda “One Hundred Years”, sin duda uno de los grandes momentos de la noche. El conjunto se cerró con la guitarrera “End”, con la que abandonaron el escenario tras hora y media de concierto.

El primero de los bises empezó con un tema nuevo, “It Can Never Be the Same” en el que recuperan las atmósferas de sus mejores obras y que nos deja con la esperanza de quitarnos el mal sabor de boca de su último lanzamiento. Otra de las curiosidades fue recuperar “Burn”, tema de la banda sonora de The Crow que editaron en 1994 y que sonó arrolladora. El fin de esta primera parada nos llevó hasta Seventeen Seconds (80) recuperando los ambientes de “Play for Today” con la audiencia coreando sus teclados y la mítica “A Forest” con un Simon Gallup mayúsculo, como es costumbre en él.

El segundo acto volvió a sonar arrollador con la retorcida “Shake Dog Shake”, el tema que daba título a su debut (“Three Imaginary Boys”) y la densidad de “Fascination Street”, otro valor seguro. Los guitarrazos de “Never Enough” y “Wrong Number” cerraban el penúltimo acto dejándonos con ganas de un epílogo a la altura y así fue.

La total celebración llegaba al final, cuando rescataron su cara más comercial para contentar a todas las audiencias. Sonaron “Lullaby”, “The Walk”, la exitosa “Friday I’m in Love” y una algo apagada “Boys Don’t Cry” para terminar la fiesta con las efectivas “Close to Me” y “Why Can’t I Be You?” que dejaron a sus fieles exhaustos de puro gozo.

Veremos qué sorpresas nos deparan para sus dos siguientes paradas por estas tierras.

Publicado en Muzikalia.

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