Echo & The Bunnymen – Meteorites

Posted by Manuel Pinazo on Viernes jun 6, 2014 Under Críticas

Echo & The Bunnymen / Meteorites / Por Manuel Pinazo

La pasada temporada Ian McCulloch se reunía con Youth (Killing Joke) para revisar en clave orquestal algunos temas de Echo & The Bunnymen y propios, en una compilación en directo llamada Holy Ghosts.

Aparte del componente nostálgico de dicha colaboración (habitual práctica inentendible de rehacer cosas, que suele entretener a algunos artistas de dilatada trayectoria), surgió la inspiración para forjar las canciones de Meteorites, de nuevo producido por Youth y definido por su vocalista como “el mejor disco de la banda en mucho tiempo, a la altura de Crocodiles, Heaven Up Here y Ocean Rain“.

Exageraciones aparte, el nuevo álbum de la formación de McCulloch y Sergeant, sexto trabajo de su nueva etapa desde su gloriosa resurrección en 1997 y duodécimo de su carrera, brilla a gran altura gracias a la compensada unión de las virtudes que llevan mostrándonos desde hace 35 años.

A día de hoy prácticamente son un dúo que perdieron hace más de 20 años su característica base rítmica, pero han sabido seguir adelante en base a los recursos que les quedan que no son pocos. Empezando por la grandiosa y reconocible guitarra de Sergeant y terminando por la portentosa voz de un McCulloch aquí en ocasiones demasiado excesivamente plagada de efectos, algo que no impide que podamos regocijarnos con una nueva ración de canciones en las que confluyen todas las facetas que les han hecho grandes a lo largo de tres décadas. Desde el lírico y orquestal comienzo de “Meteorites” al pop instantáneo de “Holy Moses” y “Is This A Breakdown”. De la oscuridad y densidad con toques orientales de “Constantinople” a la nostalgia evocadora de “Lovers On The Run”, sin olvidar el majestuoso desarrollo final de “Market Town” y el broche marca de la casa, “New Horizons”.

Más cercano al reivindicable What Are You Going To Do With Your Life? (1999) que a glorias pasadas, el regreso de los británicos contiene contundentes razones para defenderlo y disfrutarlo en profundidad, aunque no deje mucho espacio para las sorpresas.

Publicado en Muzikalia.

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