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Portishead - Third
Mayo 13th, 2008 publicado en Críticas. [ Commentarios: 3 ]

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Portishead / Third / Por Manuel Pinazo

Olvida el triphop, nunca existió. Fue un invento de la publicación británica Mixmag con el que todos picamos, pero hace tiempo que murió. Olvida Dummy (94), aquella maravilla publicada a medidados de los 90 que catapultó a Portishead como referencia y de la que poco queda en sus nuevas canciones, salvo la estremecedora voz de Beth Gibbons. Olvida sus scratches y reconocibles sampleos, ya no los necesitan. Olvida que han pasado once años desde su última entrega. Olvídalo todo y enfréntate a su nuevo disco sin prejuicios.

Gibbons, Barrow y Utley entregan su particular reinvención –sin dejar de ser ellos y sobre todo, sin perder un ápice de pasión e intensidad– en Third, un trabajo de sintetizadores y percusiones, de guitarras y teclados, de voces dolientes. Una pequeña anomalía intencionada cuya música tiene un carácter tan orgánico, denso, oscuro,… retorcido, como repleto de genialidad.

Cincuenta minutos de una intensidad desbordante y claustrofóbica, donde las emociones suben y bajan como si de una montaña rusa se tratara (“Hunter” “Magic Doors”), donde la fragilidad se une con desarrollos electrónicos imposibles (“The Rip”), con percusiones asfixiantes (“Nylon Smile”) y donde no sólo existen influencias de los archinombrados Silver Apples de las hojas de promoción (“Silence” y “We Carry On” tienen mucho de ellos), sino que contiene esbozos de rock sinfónico setentero (“Small”), industrial (“Machine Gun”), de folk sureño (“Deep Water”) o del afterpunk propio de los primeros Banshees (“Threads”).

Una obra maestra que nos mantiene con el escalofrío en el cuerpo de principio a fin.

Publicado en Muzikalia.


Tinderstick - The Hungry Saw
Mayo 5th, 2008 publicado en Críticas. [ Commentarios: ninguno ]

Tindersticks / The Hungry Saw / Por Manuel Pinazo

Hemos tenido que esperar cinco años y ver publicados dos trabajos de Stuart Staples en solitario, para volver a disfrutar de la magia de Tindersticks; que regresan con su séptimo disco, donde vuelven a la carga recuperando su mejor sonido a base canciones tan variadas como inspiradas. Por el camino han quedado algunos de los músicos de la banda (permanecen junto a Staples, el teclista David Boulter y el guitarrista Neil Fraser) pero a pesar de ello, The Hungry Saw en un renacimiento en toda regla.

Nuevos bríos para los británicos, que vuelven a facturar doce piezas tan emocionantes como bellas, construidas como de costumbre en torno a arreglos sobrecogedores y a las cadencias inconfundibles de su vocalista. Continúan vivos los ecos de Lee Hazzlewood, Tim Hardin, Leonard Cohen o Scott Walker, los habituales matices evocadores y ese poso de melancolía que baña cada rincón de su música.

Aquí están presentes todos los elementos que les han hecho grandes durante más de quince años de carrera. Basta con adentrarse en la tétrica oscuridad instrumental de “Introduction”, en el soul nocturno de “Yesterday Tomorrows”, los coqueteos con el folk de la luminosa “The Flicker of a Little Girl”, los pianos y cuerdas escalofriantes de “Come Feel the Sun”, la pasión desgarradora de “Boobar Come Back to Me” o “The Hungry Saw” o los parajes introspectivos llenos de matices de “Mother Dear” y “The Other Side of the World”, para darnos cuenta de que han vuelto a cautivarnos como en las mejores ocasiones.

Publicada en Muzikalia.


Clint - Los tipos duros también bailan
Abril 21st, 2008 publicado en Críticas. [ Commentarios: ninguno ]

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Clint / Los Hombres Duros También Bailan / Por Manuel Pinazo

A medio camino entre el spaghetti western, el lounge y las composiciones cinematográficas de Lalo Schifrin, Roy Budd, Hugo Montenegro o Fausto Papetti, se encuentra la propuesta de los madrileños Clint, que en su segundo trabajo, Los Hombres Duros También Bailan, retoma el camino iniciado en 2005, con su debut Alégrame el Día y actualiza algunas partes del score que prepararon para la película muda Berlín: Sinfonía de una ciudad, (Walter Ruttman, 1927).

Un disco mucho más rico y complejo que el anterior, donde instrumentales llenos de matices, rock fronterizo, trompetas lastimosas, guitarras punzantes, arreglos orquestales y percusiones exquisitas, se entremezclan con continuos guiños; desde al protagonista de la saga que Don Siegel inició en 1971 (Harry el Sucio) mediante la voz de Constantino Romero (nuestro Clint Eastwood), a clásicos como el “Love Theme” compuesto por Nino Rota para El Padrino de Francis Ford Coppola, aquí revisitado como “Il Padrino” –mucho más certero y contundente con guitarra o trompeta que con piano–.

Un trabajo que pasa de recordarnos a Calexico (“Los Tipos Duros También Bailan”), los primeros Tindersticks (“No es Nada Personal”) o el surf de los Ventures (“Rockanroleza Muerta”), para a continuación, remitirnos al Tom Waits más circense (Toma Quince Mil), a Ennio Morricone (“Ocaso y funeral de Morris”) o al mismísimo John Barry (“El Hombre que Apuntaba a Todo”, “Se valora el silencio”).

Estos tipos duros continúan alegrándonos el día.

Escucha a Clint en su myspace.

Publicada en Muzikalia.


Goldfrapp - Seventh Tree
Abril 17th, 2008 publicado en Críticas. [ Commentarios: ninguno ]

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Goldfrapp / Seventh Tree / Por Manuel Pinazo

Tras una extraña mutación que les alejó de los pasajes preciosistas de su debut Felt Mountain (2000) y les llevó a convertirse en abanderados del electroclash y la electrónica más hedonista en sus dos trabajos posteriores, (Black Cherry (2003) y Supernature (2005)), Alison Goldfrapp y Will Gregory retoman en parte, la identidad que les vio nacer y recuperan su pasión por los momentos delicados y reposados de sus comienzos.

Y decimos en parte, porque Seventh Tree es mucho más que una vuelta a sus orígenes, es una retroevolución y a su vez, un paso hacia delante. Una nueva aventura, donde la electrónica reposada y los dejes a lo Shirley Bassey mutan hacia el folk, los pasajes florales, guitarras acústicas, percusiones mágicas y bellos arreglos, conjugando un sonido entre místico y lo imaginario, donde las portentosas cualidades vocales de antaño renacen ahora más cercanas a Liz Fraser, Siouxsie o Kate Bush.

Basta escuchar los primeros instantes de “Clowns” para caer rendidos ante la nueva propuesta sonora del dúo británico, donde piezas como las oníricas “Little Bird”, “Road To Somewhere” y “Monster Love”, el pop con dejes beatlemanos de “Happiness” o la fragilidad de “A&E” y “Eat Yourself”, reorientan de manera inspirada su discurso.

Publicada en Muzikalia.


Sr. Chinarro - Ronroneando
Abril 10th, 2008 publicado en Críticas. [ Commentarios: 5 ]

Sr. Chinarro / Ronroneando / Por Manuel Pinazo

Escuchando el nuevo trabajo de Sr. Chinarro nos asalta una duda: ¿dónde estará el techo creativo de Antonio Luque? Y es que el sevillano empezó una progresión ascendente que parecía haber llegado a su culmen con los casi perfectos El Ventrílocuo De Sí Mismo (2003), El Fuego Amigo (2005) o El Mundo Según (2006), pero que visto el resultado de este Ronroneando, parece que sus mejores canciones serám siempre las próximas o las que aún están por llegar.

Tras diez álbumes y una carrera que se acerca a los veinte años, se ha perdido la magia amateur de los comienzos o ese toque de genio incomprendido y entrañable que tantos adeptos ha conseguido durante este tiempo. Suena raro decirlo, pero Luque está afrontando lo que podríamos llamar su etapa de madurez, la profesionalización de su carrera y eso se nota en algunos casos para bien y en otros para no tan bien.

Basta con escuchar tan sólo los primeros instantes de “Los Ángeles”, -quizá la mejor canción del disco-, para darnos cuenta de por dónde van sus nuevas intenciones. Una producción cuidada, unas letras que huye de las ambigüedades surrealistas de antaño, una nítida forma de cantar alejada de la pseudo narración y más cercana a la entonación que nunca… Muchos se preguntarán ¿Esto es malo? No, es simplemente diferente. Sr. Chinarro han crecido junto a nosotros durante todos estos años y su nuevo trabajo, lleno de luminosidad, de pop directo y de un sonido extrovertido y sin concesiones, nos deja piezas tan redondas como “La Resistencia”, “Tímidos”, “El teórico” o “El Gran Poder”, y con eso no basta.

Evolución, dicen que se llama.

Publicado en Muzikalia.

Escucha las canciones de Ronroneando en su myspace.


Nick Cave & The Bad Seeds - Dig Lazarus Dig!!!
Abril 7th, 2008 publicado en Críticas. [ Commentarios: ninguno ]

 

Nick Cave & The Bad Seeds / Dig Lazarus Dig!!!  / Por Manuel Pinazo

Aunque hayan pasado cuatro años desde aquella obra maestra llamada Abbatoir Blues/The Lyre Of Orpheus no hemos sentido la ausencia de Nick Cave. El prolífico artista australiano, ha dado rienda suelta a su faceta de guionista, entregado dos bandas sonoras junto a su compañero Warren Ellis, un recopilatorio de caras B o creado un nuevo proyecto, Grinderman, con quienes por cierto ya está preparando un segundo álbum y una gira conjunta a su banda de toda la vida, los Bad Seeds, que resucitan como Lázaro, por obra y gracia de su exultante líder.

Un artista que se encuentra entre los más completos, influyentes e importantes de nuestros días, a pesar de llevar en activo más de tres décadas. Una figura, construida con las facetas que hicieron grandes a Leonard Cohen, Lee Hazzlewood, Johnny Cash, Jim Morrison, Tom Waits o Scott Walker y que ha terminado por convertirse en única e inimitable.

En Dig Lazarus Dig!!!, Cave vuelve a sorprendernos aunque sepamos de antemano con lo que vamos a encontrarnos. Aquí no hay resto de pianos y parajes reposados de antaño, pero continúa fiel a su discurso. Éste vuelve a ser un disco de temáticas entre lo bíblico y lo apocalíptico pero centrado en canciones de rock espontáneo (“Dig, Lazarus, Dig!!!”), bases contagiosas (“Today’s Lesson”), ramalazos garageros (“Lie Down Here (And Be My Girl)”), toques entre el soul (“Moonland”) y el country (“Hold On To Yourself”) o atmósferas angustiosas (“Night Of The Lotus Eaters”).

Una nueva muestra de talento a borbotones y de hiperactividad creativa, que lejos de correr el riesgo de instalarse en el umbral del acomodamiento, continúa en un estado envidiable.

Publicada en Muzikalia.


The Cure - Palacio de los Deportes (Madrid)
Marzo 9th, 2008 publicado en Críticas. [ Commentarios: ninguno ]

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Ocho años llevaban The Cure sin hacer gira por nuestro país, exceptuando su presencia en FIB Heineken los años 2002 y 2005 y en el Xacobeo 2004. Ocho años desde la edición de Bloodflowers, disco que en su día nos vendieron como despedida de la banda de Crawley, pero que lejos de la realidad, nos la devolvió reforzada tras un Dream Tour memorable. Desde entonces algunas cosas han cambiado, hemos asistido a la edición del homónimo The Cure (2004), vivido la reedición de parte de su catálogo, visto la salida del teclista Roger Odonell y el guitarra Perry Bamonte, y el retorno del histórico miembro Porl Thompson o nos hemos intentado acostumbrar a su directo sin teclados.

Pero datos aparte, hay que valorar lo incontestable de la pasión que continúan levantando entre sus todo tipo de seguidores. Da igual que hayan pasado cuatro años desde la edición de su último disco; The Cure están por encima de ello y así lo reflejaron las 15.000 entradas agotadas desde hace meses para su cita en la capital. Muchos se preguntarán cómo es posible. La respuesta es muy sencilla, los de Robert Smith tienen, a pesar de llevar 30 años sobre los escenarios, uno de los directos más contundentes y emocionantes de los que se pueden vivir hoy en día. Un derroche de magia, deja en evidencia a cualquier banda novel de hoy en día, por no hablar de un alto porcentaje de sus contemporáneos. Y así lo demostraron durante tres horas largas de actuación, donde algunos de sus grandes temas se entremezclaron con singles clásicos e imperecederos, momentos oscuros y alguna que otra sorpresa.

Abrieron la noche haciendo un guiño a Disintegration (1989), para muchos su mejor trabajo (“Plainsong”, “Prayers For Rain”) y poco a poco fueron entregándonos canciones entre lo melancólico (“Strange Day”, “To Wish Impossible Things”, “Pictures of You”), el pop pluscuamperfecto (“Friday I’m In Love”, “Hot, hot, hot”, “In between Days”, “Just Like Heaven”,…) o el gesto hacia sus más leales seguidores (“The Blood”, “Push”, “Primary”, “From the Edge of the Deep Green Sea”). Aprovecharon para presentar dos nuevos temas, la pegadiza con reminiscencias a Wish (1992) “Please Proyect” y la introspectiva “A Boy I Never Knew”, más en la línea de su etapa de 1996 a esta parte. Las oscuras “One Hundred Years” y “Disintegration” cerraron la primera parte del concierto.

En el primer bis nos trasladaron a 1980 y su álbum Seventeen Seconds, sumergiéndonos en lo profundo de la noche con la fría “At Night”, la agridulce “M”, la bailable “Play For Today” y cómo no, la mítica “A Forest” con la que volvieron a abandonar el escenario. Su segunda salida fue quizá el momento más memorable de la actuación. Una sucesión de canciones de su etapa 1978-79, que dejaron boquiabierto al personal (“Three Imaginary Boys”, “Fire in Cairo”, “Boys Don’t Cry”, “Jumping Someone Else’s Train”, “Grinding Halt”, “10:15 Saturday Night”, “Killing an Arab”), afterpunk de alto voltaje interpretado enérgicamente por una de las bandas bajo las cuales se creó esa denominación a finales de los 70.

Finalmente, “Why Can’t I Be You?” cerró un concierto excelente, dejando claro la buena forma en la que se encuentra la banda británica y confirmando que su leyenda, lejos de estancarse continúa creciendo día a día.

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Bauhaus - Go Away White
Marzo 5th, 2008 publicado en Críticas. [ Commentarios: ninguno ]

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Bauhaus / Go Away White / Por Manuel Pinazo 

Nacieron hace treinta años bajo un crisol de influencias de lo más variopinto: desde las cenizas del punk, el toque glam de figuras como Bowie o Marc Bolan y la oscuridad de la Velvet Underground, a los ambientes de Eno, el sonido de bandas como Joy Division, Suicide o Kraftwerk y el expresionismo alemán. Su carrera duró apenas cinco años (1978-1983) en los que se convirtieron en padrinos del movimiento gótico, pero su música reivindicada hasta la saciedad, no se quedaba en la densidad, los pasajes asfixiantes y las letras tétricas. En ella podíamos encontrar ambientes dub, bases funk, pop o interesantes momentos experimentales. Discos como In The Flat Field (1980) y Mask (1981), o canciones como “Bela Lugosi’s Dead”, “Silent Hedges”, “Kick In The Eye”, “She’s In Parties”,… quedarán en nuestra memoria para siempre.

El año 1998 vivió su primera resurrección con un tour mundial que dio como resultado el directo Gotham, pero 2005 volvió a ver cómo el vampiro renacía gracias a Coachella y a una nueva gira que les llevaría por medio mundo y tras la cual, se gestaría este Go Away White, primer disco de la banda de Northampton en 25 años. Un trabajo póstumo, ya que fuertes tensiones durante la grabación, dieron al traste con cualquier tipo de continuidad futura del grupo, pero que han querido publicar, en un guiño hacia sus incondicionales.

Diez canciones grabadas durante dieciocho días en California, en las que la poderosa voz de Peter Murphy permanece inalterable y continúa encajando a la perfección entre las guitarras afiladas de Daniel Ash y la sección rítmica de los hermanos Hawkins. Un trabajo que sin serlo, hace las veces de un grandes éxitos del grupo, ya que recoge las principales facetas que les hicieron grandes. Canciones como “Adrenalin”, “Black Stone Heart”, “Too Much 21st Century”, “International Bullet Proof Talent” o “The Dog’s A Vapour” –única facturada en 1998–, no desentonarán junto al resto de su discografía y harán las delicias de muchos incondicionales nostálgicos porque sin duda, está a la altura. La lástima es haberles perdido para siempre cuando parecía que volvían a estar entre nosotros.

Descansen en paz.

Publicada en Muzikalia.


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