Loquillo, presentación de la gira Código Rocker

Por Manuel Pinazo el Martes mar 31, 2015 Categoría Críticas

Por Manuel Pinazo

Loquillo publicaba hace algunos meses El Creyente, un directo de 26 temas, grabado en febrero en el Palacio de los Deportes de Granada en el que repasaba su discografía con la compañía de sus nuevos fieles, Igor Paskual, Jaime Stinus o Josu García.

Poco después decidía volver a sus raíces y se encerraba en el estudio con Nu Niles, nuestro trío de rockabilly más internacional, con quienes recuperaba su repertorio más rockero y lo llevaba al terreno con el que quiso concebirlo en su momento. El resultado es Código Rocker, un disco de catorce canciones entre propias y versiones con el que se lanza de cabeza a los sonidos más enérgicos que se le recuerdan en décadas.

El Loco tenía ganas de diversión, tal y como nos comentó en una entrevista minutos antes del concierto que en los próximos días leerás en Muzikalia y eso es justo lo que presenciamos, un derroche de energía y contundencia. Durante el mes de abril se celebrará una gira por toda geografía y ayer, como calentamiento, asistimos a su presentación en la Sala Shoko de Madrid.

El clásico de la música surf “Hawaii Five-O” que popularizaran The Ventures abrió una noche con Nu Niles solos en el escenario a los que se les unió Loquillo con “Eres un Rocker”, tema escrito para Los Rebeldes hace más de tres décadas.  Le siguieron “Channel, cocaína y Dom Perignon” incluida en La mafia del baile (1985), “Tatuados” de Balmoral (2008) y “Por Amor”,  de Cuero Español (2000).

La presencia escénica de Loquillo junto a esa maquinaria de rock and roll formada por Mario Cobo, Blas Picón y Alfonso Alcalá con el apoyo del propio Josu García, hizo que todo el legado del músico catalán rejuveneciera a base de guitarras afiladas, teclados y golpes de contrabajo y batería.

Temas incluidos en el disco como “Billy la Rocca”, “La rubia de Hitch”, “El crujir de tus rodillas” de los propios Nu Niles o el single “Piratas”, se entremezclaron con otros clásicos de su carrera como “El hombre de negro”, “Mis problemas con las mujeres”, hasta terminar la noche con “Quiero un cambión” y “Feo, Fuerte y Formal” en un apoteosis colectivo que terminó sabiéndonos a poco y mejorando las sensaciones que nos había dejado Código Rocker.

Publicado en Muzikalia.

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Verdades de la actualidad

Por Manuel Pinazo el Sábado mar 28, 2015 Categoría Varios

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Crónica Ilegales, 25 de marzo 2015 (Sala Joy Eslava, Madrid)

Por Manuel Pinazo el Jueves mar 26, 2015 Categoría Críticas

Por Manuel Pinazo (fotos: Fernando del Río)

Les echábamos de menos, porque eran necesarios y aquí están de nuevo, dándolo todo como si nunca se hubieran ido, porque realmente hemos tenido más constancia de Ilegales durante estos apenas 4 años de ausencia que durante muchas partes de su trayectoria en estos más de 30 años.

La banda liderada por Jorge Martínez quisieron desaparecer en un momento dulce y han vuelvo con la excusa de un gran disco, un sólido argumento tal y como nos confirmaba él mismo en una entrevista hecha el día antes del concierto.

La Vida es Fuego está en tiendas desde esta misma semana y todo aquél que lo hubiera adquirido en unas determinadas tiendas además de la prensa, tenía la oportunidad de asistir a su regreso a los escenarios. Once canciones algunas de las cuales fueron entremezclándose en el repertorio de la noche con algunas piezas menos habituales de sus directos sin desentonar en absoluto, ya que son unas composiciones de pura cepa ilegal.

El sonido de helicópteros de “África Paga” acompañó la salida del cuarteto al escenario (se les unió un segundo guitarrista y teclista), que arrancaron con “Los chicos desconfían”, “Europa ha muerto” y “Voy al bar”, que ya forma parte de sus himnos gracias a esas guitarras cortantes y a esos versos con los que cualquier fan se siente identificado.

En unos tiempos de paro brutal se rindió homenaje al derecho a  la vaguería con “No me gusta el trabajo” o se recuperaron algunas joyas de la discografía de los asturianos como “Todos están muertos”, la recordada “Para siempre” o “Al borde”, cuyas guitarras cristalinas sonaron mejor que nunca.

Cayeron otras nuevas piezas como “Hipster”, “El teléfono y el mal” o “Sin novia ni reloj” (con olvido de la letra incluido) y pusieron la sala del revés con la incendiaria tripleta “Dextroanfetamina”, “El Demonio” y “Revuelta juvenil en Mongolia”, que sonaron arrolladoras. Tampoco se olvidaron de dos de sus gemas, “Yo soy quien espía el juego de los niños” y la más que nunca necesaria “Tiempos nuevos, tiempos salvajes”.

La noche se cerró con otros tres temas infalibles, “Soy un macarra”, “Eres una puta” y “Destruye” y con agradable la sensación de volver a tener entre nosotros en plenas facultades a una de las bandas más longevas y vigentes de nuestra escena. ¡Larga vida!

 

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Entrevista a Ilegales

Por Manuel Pinazo el Miércoles mar 25, 2015 Categoría Críticas

Por Manuel Pinazo

Ilegales han vuelto.

La legendaria formación de Jorge Martínez regresa en 2015 para “dar un guitarrazo ilegal”, porque mientras grababan nuevos temas bajo su último proyecto (Jorge Ilegal y los Magníficos) “los temas sonaban a Ilegales y era una estupidez que los grabase cualquier otro grupo”.

La banda regresa en formato trío con sus habituales Jaime Belaústegui (batería desde la grabación del álbum A la luz o a la sombra, todo está permitido) y Alejandro Espina (bajista desde la grabación de Regreso al sexo químicamente puro) y se harán acompañar en el escenario de un guitarrista y teclista de apoyo.

La excusa es La Vida es Fuego, su primer lanzamiento en 12 años con el que recuperan el sabor añejo de sus viejas canciones que desde esta semana puede encontrarse en las tiendas y que hoy mismo presentan en Madrid.

Aprovechando su lanzamiento nos sentamos con Jorge para hablar de su regreso, del proceso de grabación, de algunas historias ilegales y por supuesto, de futuro.

En 2010 asistíamos al final de Ilegales para reencarnaros en Jorge Ilegal y los Magníficos. ¿Cuál ha sido el detonante para que regreséis menos de 5 años después, aparte de un disco tan convincente como “La Vida Es Fuego”?

Tanto cuando te vas, como cuando vuelves, tienes que tener buenos argumentos. Cuando nos fuimos lo dejamos para emprender una noble cruzada en favor de músicas no muy visitadas y lo hicimos llenándolo todo, todo iba muy bien. Actuamos en todos los festivales potentes y fue realmente bien. Pero para volver también teníamos que tener buenos argumentos y si el argumento es un disco realmente potente, que contiene once cortes cojonudos y además, no solo tenemos ese disco, tenemos otro más, que se editará en su momento.

¿Y esa hiperactividad?

Pues ha sido inevitable y habiendo canciones y habiendo motivos no podíamos hacer otra cosa.

O sea, tú te ponías a escribir y en vez de salirte boleros y tangos…

Me salía rock, así que tuve que hacerlo. Todas estas vueltas de grupos que regresan suelen hacerlo sin un disco sólido detrás. En este caso, pues es evidente. El disco es bueno, joder.

Y un proyecto como Los Magníficos, ¿qué ocurrirá con él? ¿Fue una aventura que funcionó como querías?, ¿quedaste satisfecho?

El proyecto se queda aparcado de momento. Y satisfecho,… hombre, siempre voy a querer más. Y de Ilegales también voy a querer más y de todo quiero más. Incluso hoy en la comida de vino he querido más (risas) lo que ha hecho que en la primera entrevista de la tarde no haya estado muy lúcido, ¡lo siento! (risas).

¿Y canciones de los Magníficos como “Soy un hombre lobo”, “la niña vudú” etc, tendrían cabida en el repertorio de Ilegales?

Sí, eran canciones más rock. Ahí ya se notaba que el lobo ya estaba volviendo y ya no podía mantenerme más dentro de la jaula. Qué le vamos a hacer…

Vuestras letras se mantienen vigentes, incluso en canciones de hace 30 años. Con la situación actual de desengaño y de frustración que tenemos en España no he encontrado en el disco estrofas que denuncien esta situación.

Es sorprendente pero sí, muchas de nuestras canciones antiguas se mantienen muy vigentes. Creo que escribir ahora sobre estas cosas sería oportunista, por eso no he querido hacerlo. Aunque en los directos vamos a recuperar alguna que otra pieza olvidada como esa que dice “das la mano al banquero, cuéntate los dedos” (“Los chicos desconfían”).

¿Y qué polémica ha habido con la jeringuilla de la portada que algunos portales como iTunes han censurado por relacionarla con las drogas?

Hemos conseguido lo que pretendíamos, crear polémica. A mi me parece una portada que está bien, me parece un buen envoltorio para el disco y hace que se disparen todos los mecanismos de urgencia, como ha ocurrido. Que la gente salte de su silla está bien. No es una jeringuilla de drogas como se ve, es una hipodérmica para ciclarse los músculos, de las que usan los culturistas.

Ese cuerpo pinta de yonqui no tiene, no.

No, además una dosis con una jeringuilla así sería mortal. Yo no me he chutado en mi vida, pero creo que una jeringuilla así produciría unas burbujas que en vena que no deben ser muy cómodas (risas).

Escuchando el disco, he llegado a la conclusión de que podría funcionar como un recopilatorio de Ilegales aun siendo todos los temas inéditos, porque la mayoría de las canciones, suenan a distintas épocas de vuestra carrera.

Has acertado plenamente, veo que conoces bien nuestra discografía. Es intencionado. Hemos utilizado todos los tics y todas las manías y todos los estilos que hemos tocado con Ilegales, que son muchos. Por eso es un disco muy Ilegales. Esa era claramente la intención.

Y hablando de recopilatorios, todos los grupos que nacieron en vuestra época lanzaron en su momento su grandes éxitos de turno, su colección de singles y demás, con vosotros no ha pasado.

Sí, mucha gente ha querido que hiciéramos grandes éxitos pero no lo he permitido. No quiero que se haga. Creo que es como ponerte una lápida encima. Puede que alguna pequeña discográfica haga eso, incluso sin tener los permisos, porque ese tipo de piratería existe y aparte no dejan rastro. Pero siempre he evitado que ocurra algo así.

España es sin duda el país con más bares por kilómetro cuadrado y con “Voy al Bar” les volvéis a reivindicar. El bar es un gran lugar de socialización, incluso las facultades tienen más gente en los bares que en las clases. Recuerdo que al menos en periodismo era así.

Es que realmente para aprender periodismo, el bar el sitio. Es que joder, si te vas a dedicar al periodismo y no vas al bar… (risas).

Sí los bares en España son la verdadera patria y en muchos otros sitios. Es una especia de patria universal, en este momento que los nacionalismos son tan sospechosos. De ser tapaderas para que no se vea la mano metiéndose en la caja. El bar eso, aunque también dice eso de “En el bar no te hagas ilusiones, porque nunca vendrá el futuro a preguntar por ti”. Está muy bien el bar como lugar de descanso, para restablecerse y salir fortificado.

A cualquiera que se pase la semana currando le apetece ir a tomarse una caña y desconectar, es mejor que irse a ver a la suegra, claro.

Joder, ¡Y a quién coño le va a apetecer ir a ver a su suegra!… Qué mala suerte tengo de no tener suegra (risas).

Con la canción “hipster” hacéis un guiño al Primavera Sound, cuando fueron los del FIB quienes os invitaron a tocar allí y me consta que llevaban detrás bastantes años. ¿Te extraña esa conexión con el mundo indie de donde han salido admiradores de debajo de las piedras los últimos años?

La verdad es que cuando tocamos en el FIB hubo bastante interés y vino a vernos bastante gente. Había otros grupos indies y del cartel con muy poco público en comparación con nosotros, lo que es curioso.

Yo creo que en un momento dado mucha gente del rollo indie pues sufrió un despertar, aunque habrá sido con un poco de sufrimiento. Y dijeron joder, vamos a fijarnos cómo lo hacen estos, vamos a reconocer lo que nos gusta y vamos a ponernos las pilas y a empezar a mejorar. Pero a muchos les ha cogido tarde, otros bueno, están haciendo cosas interesantes.

En el disco también retomáis el lado más reflexivo del grupo que tenían canciones de antaño como “Sin Remedio”, es lo que pasa en el cuarto corte “Hacia… ¿lo salvaje?”

Hacia las profundidades.

Eso, perdón, “Hacia las profundiades”

Eso de lo Salvaje yo creo que debe ser de Amaral (risas) Esos no han ido nunca por allí. Bueno estos son de Zaragoza, si les meto en el mar Cantábrico, salvaje y frío a remojo un rato yo creo que… son buena gente, no hay que hacer eso (risas).

Sí, está hecha con esa intención con la canción, yo voy mucho a los acantilados a pensar y en ella se habla de una introspección, de las oscuras profundidades internas. Es una foto de eso. Ese tema y “Las rosas trepadoras asesinas” forman una misma foto, aunque esta última sea quizá más panorámica. “Hacia las profundidades” quiere dejar más espacio al oyente para que viaje a su interior.

¿Y se vive bien sin novia ni reloj?

Hostia, pues claro, se vive de puta madre.

Como decías en “Regreso al sexo químicamente puro” que “el tiempo era un pretexto que movía tu reloj”

Sí, lo dije en una ocasión, es que tenía una amiga que creía eso. Creía que el tiempo era para que moviera su reloj de diseño Maurice Lacroix. “Maurice Lacroix, te voy a dar yo a ti Maurice Lacroix…” (risas), estaba buenísima, coño.

El disco lo habéis grabado en formato trío aunque metéis un cuarto músico para los directos, mientras con los Magníficos habíais aumentado el número de integrantes. ¿Tenías ganas de volver a lo básico o no querías recargar las canciones?

En directo vamos a ser cuatro. Tras varios intentos de tocar dos guitarras al tiempo, he tenido que reconocer que era posible y tendremos que aumentar gastos y hemos metido un teclista y guitarrista. Con Los Magníficos éramos cinco y con Ilegales hemos llegado también a ser cinco. Ahora seremos cuatro porque es necesario, si no fuese necesario a mi no me gusta repartir entre más (risas). Es agradable probar cosas nuevas y esta es la primera vez que alguien más va a tocar la guitarra a la vez que yo.

Tenemos que mantenerlo todo en un orden, porque las guitarras entre sí suelen pelearse. Tenemos que hacer que una no se pegue con la otra, a ver si lo conseguimos.

¿Habéis grabado el disco en el caserón ese que tienes en un pueblo de Oviedo?

No, lo hemos hecho en el estudio, en La Casa del Misterio. Lo hacemos ahí porque la acústica es mucho más cruel, hay el mínimo fallo y lo pillas. Pero es un posible que en un futuro volvamos a grabar y a ensayar en el caserón este.

Como hace apenas cuatro años os recorristeis España varias veces tocando casi siempre lo mismo ¿La nueva gira de Ilegales tendrá sorpresas?

Sí, ahora vamos a hacer un repertorio menos habitual, vamos a eliminar alguna de las canciones muy oídas, unas cuantas y otras más prescindibles. No vamos a quitar “Tiempos nuevos, tiempos salvajes” porque me parece que en estos momentos es una canción incluso necesaria, pero hay otras que se van a ir fuera, como “Hola Mamoncete” o cosas así. No puedes tocar las ciento cuarenta y pico canciones de Ilegales porque te puedes morir. No disponemos de tiempo tampoco, claro. Ahora son conciertos algo más cortos, porque vamos a tocar en festivales y cosas así y ahí llegas a los 80 minutos a regañadientes.

¿Y después de festivales tenéis pensado hacer una gira al uso, una gira normal?

¿Normal? ¿Qué es eso de normal? (risas) Sí, me gustaría, pero hay que irse a América.

Eso quería preguntaros. Teníais pendiente una gira por Sudamérica, ¿verdad? ¿El cuerpo aguanta para el salvajismo que siempre ha rodeado a vuestras visitas por allí?

El cuerpo aguanta, sí. Allí además podemos extendernos. La mayoría de las veces cuando tenemos teloneros se dan a la fuga y así disponemos de todo el tiempo del mundo. Donde empezaron los conciertos largos de Ilegales fue realmente en América. Teníamos que abordar canciones que apenas recordábamos sobre la marcha porque la verdad es que los teloneros salían zumbando, tío. Cuando veían el clima que se creaba alrededor empezaban a acobardarse y desaparecían.

Unos conciertos muy salvajes. Allí nuestro objetivo es que salga todo el mundo muy cansado. Y nosotros también acabamos fundidos. Si yo me canso, vosotros también. A muerte. Y son conciertos demoledores, que superan las dos horas a todo trapo.

Recuerdo un concierto en Quito que habíamos venido de Guayaquil, de la costa y subimos arriba a unos 3.000 y pico metros sin tiempo apenas para adaptarnos y hostia… unido a los putos gases lacrimógenos que acostumbra a tirar la policía, fue jodido, ¿eh? Dices: “me cago en la puta, no sé si seré yo o qué”.

¿El concierto de presentación de este miércoles 25 será solo una interpretación del disco nuevo o habrá más?

No, habrá mucho más. Tocaremos una hora como mínimo o incluso más, ya lo veremos. Y en una hora hacemos veintitantas canciones. Así que vete a saber lo que puede pasar. Además me traje unas guitarras cojonudas.

Es verdad, ¿Cuántas guitarras puedes tener?

No lo sé, pero mira, me traje dos Stratocaster serie L, pero las originales de puta madre, no las imitaciones que sacaron después. Dos Gibson Les Paul y luego para el otro guitarrista un par de guitarras japonesas, que están bien, pero es que las serie L son la polla.

Gracias Jorge y mucha suerte con el disco y los conciertos.

A vosotros, camarada.

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Otro temazo nuevo de Blur

Por Manuel Pinazo el Viernes mar 20, 2015 Categoría Música

Muy bien, oye

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Kim Gordon: La Chica del Grupo

Por Manuel Pinazo el Jueves mar 19, 2015 Categoría Críticas

Por Manuel Pinazo

“Los músicos Kim Gordon y Thurston Moore, casados en 1984, anunciaron que se han separado. Sonic Youth, con Kim y Thurston involucrados, procederá con las fechas de su gira por Sudamérica en noviembre. Los planes más allá de esa gira son inciertos. La pareja ha pedido respeto por su privacidad personal y no desea hacer comentarios al respecto”.

Todos recordamos ese escueto comunicado de finales de 2011 que nos hablaba del final del Sonic Youth, una banda absolutamente seminal en lo que al rock alternativo norteamericano se refiere a lo largo de 30 años.

Ahora, su bajista, la icónica Kim Gordon vuelve al punto de partida para explicar en primera persona no solo lo que supuso el fin de la banda, sino toda una trayectoria durante tres décadas en su autobiografía, publicada en España por la siempre interesante editorial Contra y desde esta semana en las librerías.

Un libro que paradójicamente se abre con la palabra “FIN”, prólogo centrado en la desagradable experiencia de una mujer desolada y agotada, por tener que enfrentarse a dos despedidas en una misma noche, la de su banda sobre el escenario y la del que fue su marido durante 27 años. Aunque realmente todo terminó semanas antes, diversos compromisos les obligaron a cumplir con el final de su gira por Sudamérica.

Así, narra la dificultad de tener que enfrentarse a esos momentos a miles de kilómetros y a la frustración de tener que convivir con un Moore continuamente jactándose de su liberador nuevo estado civil. Finalmente, aquél 14 de noviembre de 2011 todo terminó en Sao Paolo y ese ha sido el punto de partida que la norteamericana ha elegido para contarnos su historia.

Trescientas páginas dedicadas a Coco Moore Gordon, la ya universitaria hija de la pareja y principal sostén en su vida de nuevo plagada de nuevos proyectos.

Quienes busquen en el libro una historia minuciosa sobre Sonic Youth se llevarán un pequeño chasco, ya que nos encontramos ante la historia de la vida de Kim Gordon, donde descubriremos todas las facetas que le han convertido en una artista que más allá de ser “la chica del grupo” no deja de desvelarnos sus inquietudes en lo que a expresión cultural se refiere.

Una narración que arranca en su niñez, que transitó principalmente en Los Angeles a pesar de haber nacido en Nueva York y que le llevó a varios rincones del mundo desde Hawai a Hong Kong, dado el trabajo de su padre. Poco a poco iremos descubriendo algunos sucesos que construyeron su personalidad, como su para muchos habitual inexpresividad, fraguada a causa del tormento a la que le sometió su hermano durante años, un personaje algo trastornado.

Asistiremos a un desfile de personajes que de una u otra forma han pasado por su vida y le han marcado de una forma u otra, desde Danny Elfman (una de sus primeras parejas) mucho antes de convertirse en un afamado compositor de bandas sonoras, al artista y escritor Dan Graham y tantos otros (Tamra Davis, Julie y Daisy Cafritz, J Mascis, Kim Deal, Spike Jonze,…). Nos hablará sin tapujos de su admiración por músicos como Lydia Lunch toda una influencia a la hora de huir del estereotipado concepto de un músico sobre el escenario o de Madonna y su valiente actitud sexualizada. Igualmente despelleja a productos como Lana del Rey que venden su imagen de chicas atormentadas, una negativa inspiración para una juventud dada a la depresión.

Tampoco sale bien parada Courtney Love, a quien a pesar de reconocerle su talento, califica como psicópata narcisista y manipuladora. O al llorón de Billy Corgan a quien nadie de la escena soportaba.

Emotivos e interesantes recuerdos sobre su amistad y conexión con el frágil y escuálido de grandes y brillantes ojos Kurt Cobain, y como no podía ser de otra forma, un recorrido por cada uno de los discos de Sonic Youth desde que Thurston Moore y ella comenzaran como trío junto a Lee Ranaldo y la compañía de distintos baterías hasta que terminaran por convertirse en una de las bandas más grandes del rock alternativo estadounidense. También se habla de sus diferentes proyectos al margen de la banda y del día a día en la vida de un grupo tanto en el proceso grabar un disco o de elegir su portada, a lo que significa girar con un bebé de pocos meses.

Una interesante y muy recomendable biografía en la que Gordon nos cautiva abriendo al gran público sus recuerdos más íntimos en una sincera y desnuda narración, que nos hará venerarla y admirarla aún más.

Imprescindible.

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1.000 canciones para escuchar antes del fin del mundo (91 de 1.000)

Por Manuel Pinazo el Sábado mar 14, 2015 Categoría Música

Reconozco haber descubierto a Nick Lowe algo tarde, pero eso no significa que no lo esté disfrutando desde el primer día.

Aunque comenzara su carrera en los 70 lo increible del sexagenario es que sus obras más recientes, siguen manteniendo la inspiración o incluso superan con creces a algunas de las de hace 40 años. Prueba de ello es esta canción de hace apenas 8 años.

91. “Hope For Us All” de Nick Lowe, incluida en At My Age (2007)

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