Ya que recordamos el otro día a Chameleons, hagamos lo propio con el otro proyecto del guitarra de Bauhaus, Daniel Ash (y no nos referimos a Love & Rockets).
Robert Forster / The Evangelist / Por Manuel Pinazo
Este álbum nunca debió publicarse si el destino hubiera mirado para otro lado. Pero la triste desaparición de Grant McLennan en 2006 cambió el curso de las cosas, truncando el glorioso reencuentro de uno de los mayores exponentes del pop contemporáneo, The Go-Betweens, que tras más de diez años separados habían protagonizado una resurrección memorable. Pero la vida continúa y las circunstancias han obligado a Robert Forster a regresar otra vez como solista, sin el compañero con el que entregó algunos momentos básicos en cualquier colección de discos que se precie (16 Lovers Lane (1988), Before Hollywood (1983), Tallulah (1987), The Friends of Rachel Worth (2000),…)
The Evagelist, su quinto trabajo en solitario -los otros cuatro fueron publicados en la década de los 90- no sólo tiene la virtud de servir de homenaje mirando al pasado y a la vez mirar hacia el futuro, sino que nos muestra a un autor en plenitud de facultades y con aún muchas historias que contar. Son diez canciones sobrias, pausadas y de marcado carácter continuista, ya que fueron grabadas con el mismo equipo que les acompañó en Oceans Apart (2005), que además contiene tres composiciones legadas por McLennan, que hubieran formado parte del décimo trabajo de los australianos que ya no verá la luz.
En él encontraremos elegantes composiciones introspectivas (“If It Rains”, “The Evangelist”, “From Ghost Town”), pop de guante blanco (“Pandanus”, “Did She Overtake You”), y sobre todo, esos tres temas (“Demon Days”, “Let Your Light in Babe” y “It Ain´t Easy”) en los que volveremos ver por última vez en los créditos (McLennan/Forster), que nos dejarán con una extraña y frustrante sensación, entre el estremecimiento y la melancolía por algo que pudo ser.
A pesar de ello, no estamos hablando de un epílogo, sino ante un grandísimo disco, que nos devuelve a un autor en plenitud y con aún varias balas en la recámara. Esperemos que sea por muchos años.
¿Os suena este nombre?, ¿No le conocéis?, ¿Cómo es posible que una personalidad tan trascendente no haya pasado nunca al primer plano de la actualidad?, ¿Y si os dijera que este tipo participa en el análisis del 99% de las aguas minerales que tomáis?
Haced una prueba. Comprad cualquier botella de agua mineral (española) de cualquier marca y leed la letra pequeña. El nombre del laboratorio del Dr Oliver Rodés siempre está presente. Da igual la región, el tipo de envase, lo que sea. Alguien me lo descubrió en su día y desde entonces no dejo de fijarme y la verdad, siempre termino por encontrar su nombre.
Haceos fans de este “notario”de la calidad del agua y recordad, nunca bebáis de una botella que no haya pasado por el laboratorio del Dr Oliver Rodés. Yo no lo haría jamás.
Desde que nos independizamos no habíamos terminado de recopilar, ni ordenar todos nuestros Cds, hasta que por fin me he puesto a ello. Era muy frustrante no saber dónde estaban las cosas y hasta en ocasiones, llegar a desconocer qué discos tenías. Cientos y cientos de Cds apilados sin orden y concierto hasta que por fin han recuperado su alfabeto, al menos en parte, (porque me voy por la “I”) hasta que en los próximos finalice.
Este orden me ha servido para llegar a varias conclusiones interesantes:
- Me han desaparecido muchos discos.
- Tengo algunos repetidos hasta 3 veces.
- Discografías enteras de grupos a los que nunca he escuchado.
- Muchos discos sin abrir.
- Algunas lagunas que tengo que ir completando.
- Tengo un taco de unos 60 para regalar.
- Tengo como 50 cds de The Cure