Sí, lo puedes ver de cerca, sentir su textura. Ahora que el aire va de tu lado y puedes hacer que las nubes se conviertan en velos, ahora es cuando levantamos la cabeza y te vemos tan resplandeciente como siempre.
Coquito ahora más que nunca eres poesía, mejor verso libre, magia pura.
El arrebato ha hecho que despegues y sólo podemos seguir la estela que se ve de aquí a Barranco, pasando por Berlín, y de ahí al cielo que te pertenece.
Justamente en ese cielo de nudos y delfines, de impulsos, hallazgos y besos es donde mejor vas a escribir la belleza que sabíamos que tenías y que ahora tienes de modo inmortal.
Ahora podrás poner el tema para jóvenes enamorados en atardeceres, eclipses, otoños, lunas llenas, lluvias y amaneceres.
Siempre Cocó, siempre.
Ragged Wood es sin duda, una de las sorpresas más agradables de lo que llevamos de año. Sus deliciosos juegos vocales, su psicodelia preciosista y su folk bañado en ensoñadoras canciones, hacen de él una pequeña joya, y de sus autores, los debutantes Fleet Foxes, una nueva referencia que se convertirá por derecho propio en una de las nuevas joyas de la escena norteamericana.
Para conseguirlo, el quinteto de Seattle ha confeccionado un disco atemporal, que parece concebido hace cuatro décadas, donde los ecos de The Zombies, Neil Young, Simon & Garfunkel o los Led Zeppelin más serenos, configuran una colección de temas entre el pop barroco y el rock más clásico.
Un álbum plagado de sonidos pastorales, bucólicos; aires sureños, espiritualidad, guitarras acústicas, y melodías construidas en torno a la emocionante voz de Robin Pecknold donde nada sobra. Por destacar algo por encima del resto, hablaríamos de la majestuosidad de “Your Protector”, la belleza de “Tiger Mountain Peasant Song”, la magia instrumental de “Heard Them Stirring”, los coros hipnóticos (“Meadowlarks”) y arrebatadores (“White Winter Hymnal”), pero posiblemente, mañana recomendaríamos el resto de canciones de un trabajo que por derecho propio será uno de los mejores de los publicados 2008.