Primal Scream son uno de mis grupos favoritos. Una banda con más de dos décadas de historia, con una discografía impecable y un directo arrollador y brillante donde los haya, que les sitúa con derecho propio entre las más grandes del planeta.
Como os digo, ya se conocen los detalles de lo que será el nuevo trabajo de Bobby Gillespie y compañía. Su nombre será Beautiful Future, será publicado el próximo 14 de julio y ha sido producido por el sueco Björn Yttling, miembro de Peter Bjorn and John.
El sucesor del stonianoRiot City Blues incluirá canciones como “I Love to hurt, (You Love to be hurt)” (con la participación de Lovefoxxx de CSS), “Viva” (con las guitarra de Josh Homme de Queens Of The Stone Age), “Over and Over” (en la que participará la leyenda del folk Linda Thompson), “Zombie Man”, “Uptown”, “Beautiful Future” o “Can’t Go Back”, que ha sido la elegida como primer single del álbum, todo un torrente de guitarras rockistas acompañadas de teclados ochenteros y coros pegadizos, que hace vislumbrar que nos encontramos ante un disco muy prometedor:
Ya está disponible “Freakshow”, segundo de los cuatro singles que publicarán The Cure anes del 13 de septiembre, fecha en la que está previsto el lanzamiento de su nuevo disco.
Si “The Only One” nos dejó fríos por su falta de chispa y originalidad, esta nos deja literalmente helados y nos hace pensar que muy probablemente tengamos que enfrentarnos al peor disco de su carrera.
Tantos excesos terminaron por pasarle factura. Jason Pierce estuvo cerca de dejarnos hace tres años, lo que truncó la gestación de este Song In A&E, su sexto trabajo, cuyo título hace referencia a los cuidados intensivos donde permaneció un par de meses ingresado. Ahora, cinco años después de su último disco, de la gira Acoustic Mainlines y la composición de la banda sonora de Mr. Lonely para su amigo Harmony Korine, llega el momento de renacer cual Ave Fénix.
La mejor manera de hacerlo es con un disco donde soul, rock n’roll, folk y psicodelia se acompañan de exquisitos arreglos que lo sitúan a medio camino de la majestuosidad de Let It Come Down (2001) y la contundencia garagera de Amazing Grace (2003). Donde sus habituales temáticas (el amor, la religión y las drogas) continúan presentes y en el que a pesar de que muchas de sus canciones estuvieran compuestas antes del percance antes comentado, el conjunto suena a redención y a reencuentro, al inspirado resurgir de su creador, que nos entrega su mejor trabajo en una década.
Dieciocho canciones hilvanadas mediante seis interludios (“Harmony” del 1 al 6) en las que aunque Pierce lo niegue, nos transporta por su particular periplo. Así. “Harmony 1” y los coros celestiales de “Sweet Talk” nos acercan a la muerte, para regresar gracias al respirador artificial presente en “Death Take Your Fiddle”. A partir de ahí, pasearemos por su particular sufrimiento (“I Gotta Fire”) o veremos su alma arder en el infierno (“Soul on Fire”) y pagar por sus pecados (“Yeah Yeah”, “You Lie You Cheat”), para finalmente, asistir a su redención (“Baby I’m Just a Fool”, “Don’t Hold Me Close”) y resurgir (“The Waves Crash In”) hasta encontrar de nuevo la paz (“Goodnight Goodnight”).
En definitiva, Spiritualized han tenido que tocar fondo para conseguir su particular regreso a la gloria.