Los niños de la provincia de Manabí, en la capital de Ecuador, tendrán que buscarse otro hilo del que tirar cuando quieran burlarse de sus compañeros, porque los nombres estrambóticos y perfectos para la mofa que tanto abundan en esta región van a pasar a la historia. El Registro Civil de Ecuador ha hecho saber a la ciudadanía que rechazará a partir de ahora la inscripción de niños y niñas con nombres como Espíritu Santo, Hitler, Coito e incluso Conflicto Internacional, que ya se han utilizado.
La gente de la zona no tiene reparos en bautizar a sus retoños con sustantivos o adjetivos que pueden hacerles la vida imposible, por antiguos, vergonzosos o simplemente raros. “A veces nos ha tocado explicarles a las personas, por lo general del campo, que Exquisita Pílsener, Victoria Apretada o Perfecta Circuncisión ya no se estilan en la actualidad’, dijo el director del Registro Civil en Portoviejo, Enrique García.
Es más, no sólo las personas llevan nombres fuera de lo común, sino que también los propios poblados que forman la zona llevan por nombre expresiones como Cagafuego, Dos Culos, Moja Huevo, Estero Maricón, El Pueblo Arrecho o El Placer del Culo, entre otros de los que figuran en los libros del Consejo Provincial.
La extravangancia es la reina del lugar en Manabí, y son muchos los jóvenes que tienen que procurar hace vida normal con nombres como Conflicto Internacional Loor, Cabalgada Deportiva Santana, Puente Vacacional Andrade o Calcomanía Aeropajita Cedeño. Algunos de ellos no lo aguantaron más y al cumplir los 18 años, Cemento Rocafuerte Preciado, o Autoridad Portuaria Centeno, cambiaron sus nombres por considerarlos ofensivos.
¿Y por qué los padres cargan a sus hijos con esa cruz extra que probablemente arruinará su infancia en tanto que serán objetos continuos de risas y burla? Enrique García explica que entre los argumentos más usados para esta práctica figura el hecho de que así se llamaban los abuelos o un familiar lejano. “Casi siempre terminamos ganando. La finalidad es no crear resentimientos en los futuros adultos”, apuntó.
A pesar de que legislación ecuatoriana insta a que no se falte al respeto a la dignidad de las personas al ponerles el nombre, los habitantes de esta región hacen oídos sordos al sentido común y han llenado las actas del Registro Civil con lindezas como Normandía, Espíritu Santo, Cristóbal Colón, Aquiles Machuca, Tissot, Clavelo, Semen, Funcionario Severo, Espléndida, Vespertín, Carpulina, Condorazo, Ruthalia, Wover, Rosula y Ediciocleciana.
Además, Blanca Nieves, Voltaire, Edilia, Glay, Emigdi, Ilisión, Cruzcaya, Cevisne, Quinidio, Neuresdin, Newton, Ringo y Afrodita, que se pueden encontrar en poblados con nombres no menos peculiares.
Asimismo, en Manabí hay localidades o haciendas llamadas Tripa de Pollo, Piojito, Las Pulgas, La Cuca del Ratón, Pata de Pájaro y Río Burro, entre otras perlas.
Llevaba tiempo sin mostrar nuevas recetas y bueno, después de platos exóticos como los noodles con shiitakes o el curry tailandés, quería mostraros un plato que parece alejado de la cocina de calidad y tiene muy mala fama, pero que hecho en nuestra casa, se convierte en una explosión de sabor de ingredientes sanos y ricos: las hamburguesas deluxe.
Para elaborarlas necesitaremos:
- 500 grs de carne de ternera (se pica en casa) aliñada con: huevo, pan rallado, pimienta negra molida, cominos molidos, nuez moscada, ajo y perejil.
- Queso emmental.
- Cebolla caramelizada con vinagre balsámico.
- Rúcula.
- Pepinillos alemanes dulces con hjinojo cortados en rodajas.
- Tomate troceado.
- Mostaza en bolas.
- Ketchup.
- Mahonesa.
- Pan inglés tostado.
Y el resultado es el siguiente:
Servidas acompañadas de unas mazorcas de maíz y unas patatas asadas y una cerveza fresca, quedan que ni pintadas.
Olvida el triphop, nunca existió. Fue un invento de la publicación británica Mixmag con el que todos picamos, pero hace tiempo que murió. Olvida Dummy (94), aquella maravilla publicada a medidados de los 90 que catapultó a Portishead como referencia y de la que poco queda en sus nuevas canciones, salvo la estremecedora voz de Beth Gibbons. Olvida sus scratches y reconocibles sampleos, ya no los necesitan. Olvida que han pasado once años desde su última entrega. Olvídalo todo y enfréntate a su nuevo disco sin prejuicios.
Gibbons, Barrow y Utley entregan su particular reinvención –sin dejar de ser ellos y sobre todo, sin perder un ápice de pasión e intensidad– en Third, un trabajo de sintetizadores y percusiones, de guitarras y teclados, de voces dolientes. Una pequeña anomalía intencionada cuya música tiene un carácter tan orgánico, denso, oscuro,… retorcido, como repleto de genialidad.
Cincuenta minutos de una intensidad desbordante y claustrofóbica, donde las emociones suben y bajan como si de una montaña rusa se tratara (“Hunter” “Magic Doors”), donde la fragilidad se une con desarrollos electrónicos imposibles (“The Rip”), con percusiones asfixiantes (“Nylon Smile”) y donde no sólo existen influencias de los archinombrados Silver Apples de las hojas de promoción (“Silence” y “We Carry On” tienen mucho de ellos), sino que contiene esbozos de rock sinfónico setentero (“Small”), industrial (“Machine Gun”), de folk sureño (“Deep Water”) o del afterpunk propio de los primeros Banshees (“Threads”).
Una obra maestra que nos mantiene con el escalofrío en el cuerpo de principio a fin.
Vuelve la sección de fotografías asombrosas, hoy dedicada a imágenes sorprendentes y sin explicación posible y a visiones cotidianas pero insólitas.
Como esta foto de carné, pegada en mitad de una pared oscura de un concurrido parking del centro de la capital.
Una tienda de culos, en la calle Leganitos.
Un cartel que nos demuestra que el marketing cercano al pueblo es más poderoso que cualquier invento reciente.
O para terminar éste cartel, que proponía curar el racismo gracias a su centro de rehabilitación mental y sociocultural. Ponía cosas como: “somos especialistas en: Conflictos de inferioridad, síndrome de persecución, conflictos de personalidad, sentimiento patrio-agresivo…”