Si hay una cosa que llevo mal de la paternidad sin duda son Los Lunnis. Esos habitantes de lunnalunera, esas marionetas feas y ñoñas de las que mi hijo es tan fan y que no son más que una copia de todo a cien de los muñecos de Barrio Sesamo, creados por Jim Henson y Frank Oz.
Vamos, que donde estén Epi, Blas, Coco, Elmo, Tricky,… que se quiten Lucho, Lupita, Lublú y la madre que los parió a todos.
El caso es que no es sólo eso, hoy mismo he descubierto que sus en apariencia inofensivas melodías escuchadas al revés ¡contienen mensajes subliminales malignos y criminales! Ni Black Sabbath (pobre Ozzy Osborne), ni Led Zeppelin y sus pactos con Lucifer ni leches, los puñeteros Lunnis son peores, amigos.