Si tuviéramos que definir la música de los norteamericanos The National, diríamos que se encuentran a medio camino entre Tindersticks y American Music Club. Sus canciones, cadenciosas letanías plagadas de sobriedad, oscilan entre la desnudez del folk y el pop rock más oscuro, destilando una belleza apesadumbrada y construyéndose en torno a una sencillez aparente, que realmente contiene multitud de matices fugaces a descubrir en cada nueva escucha.
Baterías contundentes, pianos tenebrosos, cuerdas sombrías, guitarras tenues y la voz de Matt Berninger dotando de profundidad melódica a cada una de las piezas que componen este Boxer, álbum que tal y cómo sucedió en 2003 con el gran Sad Songs For Dirty Lovers, o hace dos temporadas con el espléndido y exitoso Alligator, vuelve a demostrar que el quinteto de Ohio puede mirar por encima del hombro a muchos de sus contemporáneos.
Así lo demuestran la perfecta “Show Show” (una de las canciones del año), la melancolía nocturna de “Racing Like a Pro” y “Ada” -ambas con el piano de Sufjan Stevens-, el nervio en “Apartment Story” o “Mistaken For Strangers”, -esta última cercana a Interpol- o la belleza de las delicadas “Green Gloves” o “Gospel”.
No pude verlo por estar bastante perjudicado, pero gracias a Internet, al día siguiente pude descubrir esto que muchos llaman La Hora Chanante 2.0.
Programa que digan lo que digan, sigue conteniendo los mismos tics surrealistas de aquél, sigue siendo igual de irregular (desde el desternille total a lo mediocre) y sobre todo, tan peculiar.
Yo, como soy fan, quedé encantado con lo que vi, para qué os lo voy a negar.
Desde el celebrities de Bono (cojonudo):
A Enjuto Mojamuto (¿el nuevo Super Ñoño?)
Marcial (el gañán adulto)
O Mundo viejuno (el nuevo retrospecter)
Desde luego al que no le gustara lo que hacían antes, le parecerá una mierda y a los que lo descubran, pues supongo habrá de todo desde los que flipen a los que se descojonen.
Por mi parte, pienso seguir muy atento las nuevas entregas.