De vez en cuando me gusta hacer fotos con el móviles de escenas cotidianas, imágenes curiosas o absolutas sandeces (la mayoría). He estado pasando al ordenador algunas de ellas y me he encontrado con:
Una zona cercana a mi casa en la que hoy lucen urbanizaciones con piscina y canchas de pádel y antaño fue un antiguo pueblo llamado “Peña Chica”. Aunque no lo parezca aún se conservan restos del ayer (aguantad, amigos!)
Este cartel “reclamo” de una tienda de barrio -de muebles bastante chungos- para qué engañarnos. (Dan ganas de no comprar e irse corriendo)
Esta imagen me impactó y me dio la razón cuando pienso que la modernidad ha llegado a todas partes
Esta otra es la constatación de que los descuentos existen. Y si no os lo creéis id al Supermercado del El Corte Inglés de Callao
Y para terminar, este cartel de una tienda en el que aunque no se lee bien, pone “hay tangas comestibles” y digo yo… ¿a quién le apetece comerse un tanga?
Y ya.
Os emplazo a una nueva tanda de sancedes en las próximas semanas.
Scissors Sisters venían a Madrid para presentar los temas de su último trabajo Ta-Dah y terminaron por apoderarse de La Riviera a base de ritmos contagiosos y desenfrenados y sus habituales proclamas gay. Sólo faltaba una gigantesca bola de espejos para acompañar a un respetable que brincaba sin demasiadas exigencias ni complejos al ritmo de sus canciones.
Los neoyorquinos, desplegaron todo su arsenal guiados por un espídico Jake Shears, perfectamente solapado por las voces de Ana Matronic , el multiinstrumentista Babydaddy, la guitarra de Del Marquis y la batería de Paddy Boom.
Juntos, convirtieron la sala en un pequeño Studio 54 a base de lo que para algunos es una mezcla perfecta de hedonismo, lentejuelas, look ochentero, música disco y el espíritu discotequero de los 70’s, a otros nos parece un pastiche fabricado a base de ritmos funkys, poses glam, falsetes heredados de los hermanos Gibb e influencias desde George Michael a Elthon John o Village People.
Abrieron la noche con “She’s My Man” y poco a poco fueron cayendo desde el cabaret de “I Can’t Decide” a las pegadizas “Lights” o “Filthy/Gorgeous”, la balada “Land of the thousand words” o la psicodelia de “Laura”, para terminar la primera parte de la actuación con su peculiar versión de “Comfortably Numb” (fans de Pink Foyd, absténganse de oírla). Para los bises, volvieron con su artillería pesada y ofrecieron del tirón “Take your mama”, el rompepistas “I Don’t Feel Like Dancing” y “Music Is The Victim”, con la que finalmente se despidieron.
Después de una década currando veo esto, recuerdo situaciones, marrones, momentos tensos,… de verdad no hay veces que os ha apetecido hacer algo así en la oficina???