Llevo un tiempo sin escribir por motivos de mucho curro, poco sueño y poco tiempo.
Tenemos que hablar del concierto de Grupo Salvaje del pasado sábado, de la selección goleando, de Torres que es un lastre eléctrico, de mis días calimero total y de alguna que otra cosa más.
Sería injusto negar a los Charlatans el mérito de ser los únicos supervivientes del fenómeno madchester y la única banda de aquel influyente movimiento que desde 1990 ha mantenido una regularidad y una coherencia en su trayectoria. Pero cuando un cambio de rumbo como el emprendido en el revitalizante Wonderland (01) parecía albergar una nueva etapa de inspiración, su credibilidad ha vuelto a quedar en entredicho tras la vuelta a las raíces de Up At The Lake (04) (algo que suele hacer un grupo cuando considera sus movimientos erráticos) y sobre todo, tras este insípido Simpatico, un trabajo en medio de la nada en el que comienzan a dar preocupantes señales de estancamiento.
En su noveno trabajo de estudio, parece que la fórmula está agotándose. A sus habituales coqueteos con la pista de baile, el toque clásico de los Stones o Sly And The Family Stone, el soul sesentero, el funky,… se unen ahora las referencias jamaicanas.
Si tuviéramos que destacar algo del disco, nos quedaríamos con canciones como “Blackened Blue Eyes” -que nos recuerda a “Tremolo Song”-, con las bases de “NYC (There’s No Need To Stop)”, con la letanía de “Muddy Ground” o con el poso ska de “City Of The Dead” el resto, la verdad, nos deja indiferentes.
Hoy en el curro mi compañera Ana me ha recordado un momento grandioso de la televisión española. Cómo al pobre José Tojeiro le engañaron unas “prespitutas” echándole “droja” en el colacao para robarle.
The Lords Of The New Church
Live From London (DVD) Por Manuel Pinazo
Los fans de Lords Of The New Church y del malogrado Stiv Bators, tienen en este “Live From London” una ocasión irrepetible para hacerse con el primer DVD de la banda editado en Europa hasta la fecha.
Grabado en el Marquee londinense en enero de 1984 y en apenas una hora, asistiremos al enérgico directo de una banda que por entonces se encontraba en el mejor momento de su carrera. Una colección de canciones que oscila entre su homónimo disco de debut y su continuación “It’s Nothing Sacred” (83) y que aúna todos los ingredientes que en su día les hicieron grandes. Así, volveremos a vibrar con alguno de sus himnos (“New Church”, “Dance With Me”, “Open your eyes”), bailaremos con el glam de “Russian roulette”, recordaremos sus perlas pseudos punks (“Eat your heart out”, “Partner in crime”, “Holy War”,.. )-que nadie olvide que Bators perteneció a los Dead Boys y su guitarrista Brian James a The Damned- y hasta disfrutaremos de un “You really got me” de los Kinks acelerado.
Ver en perspectiva la carrera de Massive Attack, aparte de recordarnos que estamos ante una de las bandas más importantes de la última década, permite emitir varios juicios concluyentes. Por un lado vemos, que a pesar de contar con cuatro discos de estudio en 15 años (cinco incluyendo la BSO de “Danny the Dog”), su estilo e influencia son incontestables. Igualmente, a pesar de idas y venidas, su capacidad de adaptación les ha hecho crecer y evolucionar sin perder un ápice de brillantez.
Para muchos, ellos son los padres del trip hop, pero también son pop, electrónica, dub, música jamaicana,… y este “Collected”, que nos sirve de aperitivo ante su próxima entrega y nos ofrece el inédito “Live With Me” con Terry Callier como invitado, volverá a refrescarnos la memoria con esos coqueteos con la pista de baile (“Unfinished Sympathy”), pasajes humeantes (“Five Man Army”), viajes lisérgicos (“Karmakoma”) o atmósferas sensuales (“Teardrop”) y asfixiantes (“Angel”), que tan grandes les han hecho.
She Wants Revenge
She Wants Revenge Por Manuel Pinazo
Adam Bravin y Justin Warfield son She Wants Revenge o lo que es lo mismo, el último artefacto emulador de sonidos ochenteros, del afterpunk y la new wave más oscura. Una banda que pretendiendo recuperar el legado de Joy Division o Bauhaus, se queda en un producto descafeinado a medio camino entre Interpol, The Killers o The Bravery.
Su disco de debut, puede llegar a tener gracia cuando intentan parecerse a New Order (“I Don’t Want To Fall In Love”) o cuando se sumergen en atmósferas siniestras y bases pegajosas (“Broken Promises For Broken”, “Sister”, “Tear You Apart”), pero el resto de su contenido pasa de lo repetitivo (“These Things”, “Someone Must Get Hurt”) al pop épico ultramanido (“Us”) o a canciones totalmente anodinas (“She Loves Me, She Loves Me Not”) y de relleno (“Disconnect”).
Todo está inventado. El mérito está en ver quién sabe adaptarlo mejor a nuestros días o darle un toque más personal, algo que ellos deberían apuntar en su lista de objetivos inmediatos.
Dejemos los posts trascendentales y volvamos a la música…
Covenant
Skyshaper
Por Manuel Pinazo
Para muchos son los nuevos Depeche Mode, otros los ven el mejor exponente del sonido EBM -Electronic Body Music- que en su día popularizaran artistas como Nitzer Ebb, Front 242 o Leaether Strip. El caso es que Covenant tienen nuevo trabajo, “Skyshaper”, que siguiendo la estela de su antecesor “Northern Lights” (2002), vuelve a ofrecernos una nueva lección de synthpop, electro, tecno, melodías impagables y coqueteos con los sonidos electrónicos de los primeros ochenta.
Un álbum en el que el trío sueco formado por Eskil Simonsson, Joakim Montelius y Clas Nachmansonnos, es capaz de pasar del ritmo bailable de “Ritual Noise” o “Pulse”, al tecnopop en la línea de los mejores OMD o Human League (“Happy Man”). De la fragilidad de “The World Is Growing Loud”, las bases contundentes -en ocasiones cercanas al trance- de “Sweet And Salty” o la oscuridad de “Spindrift”, a momentos tan inspirados como “20 Hz” o “The Men”.