Ruido, distorsión, caos,… melodía. Guitarrazos, pedales, acoples, preciosismo pop. Una tendencia que pusieron en marcha hace cuarenta años bandas como The Velvet Underground, que fue retomada por las hordas de noise y shoegazer hace dos décadas (The Jesus And Mary Chain, Sonic Youth, Spacemen 3, My Bloody Valentine, Slowdive,…) y que a día de hoy –exceptuando a alumnos aventajados como Mogwai–, parece tener su base de operaciones en norte de Europa (Sigur Rós, The Radio Dept., los primeros Raveonettes, …)
Un movimiento que incorpora para la causa a los noruegos Serena Maneesh, liderados por el peculiar Emil Nikolaisen, que bebiendo de las referencias antes apuntadas, no hace más que ahondar en el espíritu de desorden sonoro, de bella oscuridad, de apocalipsis controlado. Así nos entregan un homónimo debut -grabado en los estudios Electrical Audio de Chicago propiedad de Steve Albini-, que desde la tormenta inicial que forman “Drain Cosmetics” o “Selina’s Melodie Fountain” nos deja claro sus intenciones. Así, pasaremos de la accesibilidad pop de “Un-Deux”, a piezas como la hipnótica “Candlelighted”, la salvaje “Beehiver II” o la introspectiva “Her Name is Suicide”. De momentos que aúnan calma y tempestad (“Don’t Come Down Here” “Sapphire Eyes High”) a pasajes psicodélicos (“Chorale Lick”) o absolutamente demoledores (“Your Blood in Mine”).
Aún recuerdo cómo mi gran amigo (y hermano) Miguel Ángel me introdujo hace unos 20 años en la filmografía de Sam Peckinpah. Su obsesión por Grupo Salvaje, aquella película del oeste en la que la amistad, la lealtad y el honor se sobreponen a cualquier otro sentimiento.
Aquellos tiroteos interminables, aquellas muertes a cámara lenta,… y la historia de un grupo de veteranos atracadores de bancos, desarraigados ladrones que viven al margen de la ley y que actúan en la frontera entre los Estados Unidos y México, que liderados por Pike Bishop (William Holden) se ven acorralados por unos cazadores de recompensas y el ejército mexicano. Una obra maestra, de visionado obligatorio que ayer mismo se editó POR FIN!!! en DVD en nuestro país, junto a otros 3 clásicos del director: Pat Garret y Billy The Kid, Duelo en la Alta Sierra y La balada de Cable Hogue.
Sam Peckinpah (1925-1984) fue conocido especialmente por la controversia social que se generó a raíz de la violencia en sus películas. Entre sus importantes aportaciones al cine figura la reformulación del western clásico llevándolo a terrenos más crepusculares y violentos. La crítica ha destacado el lirismo de su cine, así como la profundidad psicológica de la que dotó a sus personajes. Murió siendo un director maldito, de culto, un inadaptado en el cine de su tiempo que ha influido en algunos de los autores más importantes de nuestros días.
¿Quién no recuerda sus cuatro míticos westerns antes mencionados?, ¿Y la fantástica “Quiero la cabeza de Alfredo García“?, -aún inédita en nuestro país-, que muestra en clave de road movie las desventuras de un perdedor acabado capaz de claquier cosa con tal de cobrar una recompensa. ¿Y “Perros de Paja“? Con un Dustin Hoffman desatado por la violación de su mujer. ¿O “La Huida“? Sin duda una de las mejores películas de ladrones de todos los tiempos con unos Steve mcQueen y Ali McGraw inmensos…
Sam Peckinpah es un autor obligatorio. Si no lo conocéis, me lo vais a agradecer, como yo aún se lo agradezco a mi gran amigo (y hermano).
“If they move, kill’em” (Pike Bishop - “The Wild Bunch”)
Hoy empieza la semana santa. Llevábamos prácticamente un mes comenzando semanas claves y afortunadamente por lo que parece todo marcha sobre ruedas. Aún tenemos un ajetreado final de abril y un mes de mayo con mil asuntos, pero ambos están bien encauzados.
Por cierto, todo parece indicar que por fin tenemos nueva casa!
Pues sí, amigos, la juventud es un divino tesoro. Según leo en Hispamp3, éste lema que veis arriba es la frase con la que la Caja Vital Kutxa acompaña a su nueva Hipoteca Vital Kutxa, un producto financiero que permite a los jóvenes adquirir una vivienda con un plazo hipotecario de 50 años, siempre y cuando, claro está, el solicitante no supere los 85 años en el momento de su finalización.
Gritos a las 5 de la mañana pidiendo “ayuda”, golpes, ruidos,… te asomas por la ventana y ¡anda, un coche en llamas!
Al rato los bomberos, la policía, los curiosos y nada, los vecinos asomados por la ventana como el que ve un reality.
Cada día son más habituales estas cosas. Ya hemos visto atracos, peleas chungas, hemos tenido una luna rota, una rueda pinchada,… y parece que son cosas habituales, que pasan, a las que hay que enfrentarse a diario, como el cuelgue del ordenador.
La gente está descerebrada, la cosa está muy malita.
Morrissey
Ringleader Of The Tormentors
Por Manuel Pinazo
Parece que Morrissey ha vuelto al redil. Ya no hay parones de siete años sin noticias suyas, y la regularidad, algo a lo que nos tenía acostumbrados desde que pusiera en marcha a los Smiths a principio de los 80, ha vuelto a la normalidad. Así, dos años después de su triunfal regreso con You Are The Quarry, nos llega Ringleader Of The Tormentors un trabajo que quizá no llegue a deslumbrarnos de la forma en que lo hizo su antecesor, pero que posee algunos momentos que pasarán a engrosar su particular lista para el recuerdo.
Grabado en Roma, en los estudios habituales del gran Ennio Morricone y con la producción de Tony Visconti (Bowie, T Rex), el nuevo disco de Mozz cuenta como principal novedad con la composición de Jesse Tobias en la mayoría de los temas, en detrimento de los fieles White/Boorer. El resultado ha sido un álbum más ecléctico y menos homogéneo de lo habitual, en el que recupera el glam de guitarras de Your Arsenal (92) y en el que podremos encontrar dos caras muy distintas de la misma moneda.
Por un lado, la energía con toques arábigos -más concebida para el directo que para otra cosa- de “I Will See You In Far Off Places”, un single resultón sin más (“You Have Killed Me”) o un par de piezas que podrían haber ido destinadas directamente a una cara B (“On The Streets I Ran”, “I Just Want To See The Boy Happy”) no terminan de enganchar del todo y en parte nos dejan fríos. Pero por otro, la calidad indiscutible de canciones como “Dear God Please Help Me” y su aura casi religiosa, arropada por los arreglos de Morricone, el trío de pop contundente que forman “The Youngest Was The Most Loved”, “In The Future When Alls Well” y “The Father Who Must Be Killed”, el pasaje desolador y absolutamente magistral de “Life Is A Pigsty”, la declaración de intenciones “Ill Never Be Anybodys Hero Now” o la romántica y arrebatadora “To Me You Are A Work Of Art”, dotan a su nuevo trabajo de la maestría a la que nos tiene acostumbrados.
¿Será que tengo 1.000 cosas en la cabeza?, ¿que me siento desubicado en algunos aspectos y con algunas personas de mi vida cotidiana?, ¿será que no duermo apenas?, ¿astenia primaveral?, ¿será la edad?…
El caso es que pasan los días sin que me haya dado ni cuenta, camino por la calle con la mirada perdida, mi falta de atención y concentración es constante, me despierto a las 5 de la mañana casi todos los días y casi todo me tiene preocupado y en alerta.
Estoy en una época extraña de mi vida, en una especie de ecuador que no sé hacia dónde me lleva. Estoy viviendo días extraños.