abr 242015
 

Posiblemente sea el mejor villano que ha dado el cómic.

El Joker es malvado, descerebrado, cruel, imprebisible y ya ha sido llevado al cine en los últimos años encarnado por Jack Nicholson, en el primer Batman de Tim Burton y por el malogrado Heath Ledger, quien sacó de sus casillas al hombre murciélago de Christopher Nolan.

Dos visiones distintas de un personaje que ha tenido multitud de caras en los cómics de DC desde hace décadas y que tendrá una nueva encarnación de la mano de Jared Leto.

En 2016 se estrena El Escuadrón Suicida, otra de las novelas gráficas de DC más memorables y en cine, incluirá la presencia de un nuevo Joker, que por lo que vemos en la primera imagen filtrada, parece que aportará un nuevo registro al personaje.

Estaremos atentos.

abr 222015
 

Por Manuel Pinazo

Hace aproximadamente una década caía en nuestras manos Por favor, mátame: La historia oral del punk de Legs McNeil y Gillian McCain. Un texto obligatorio en la estantería de cualquier amante de la música que se precie, que cruzando el océano a lo largo de varias décadas, repasaba la historia de algunas de las bandas seminales del género. Historias de The Velvet Underground, The Stooges, Ramones o Sex Pistols contadas a través de la boca de los implicados.

Siguiendo esa misma estela, Contra Ediciones saca a la estos días luz un más que recomendable complemento centrado en nuestra escena, Pequeño Circo: Historia Oral del Indie en España, que siguiendo una estructura similar a la de aquél, desgrana, de la mano del periodista musical Nando Cruz 942 páginas con las vivencias y confesiones de sus protagonistas, en base a más de 100 entrevistas.

El “Chup chup” de Australian Blonde, el Noise Pop, Radio 3, la sala Maravillas, Los Fanzines, Getxo, Subterfuge, el Donosti sound, Malasaña, Luis Calvo, Xixón, “Mi hermana pequeña” de Los Planetas, Los hermanos Morán, Acuarela, Le Mans… nada o casi nada, falta en un libro dividido en tres partes, una primera centrada en cada una de las localizaciones en las que surgió el movimiento, una segunda que ahonda en algunos de los sucesos más notables y una tercera de reflexión y análisis dos décadas después.

Con Pequeño Circo nos reiremos gracias a las anécdotas impagables de Antonio Luque (su primer viaje al FIB es impagable) o Eric Jiménez hablando de su prematura boda. Fliparemos con los tejemanejes de algunas distribuidoras y sellos o con las consabidas zancadillas de algunos locutores de Radio 3. Nos sorprenderá la crudeza de artistas como Fernando Alfaro, como siempre sin pelos en la lengua, admiraremos la labor incansable de personas como Luis Calvo empeñadas en hacer (y conseguir) algo diferente y podremos sacar ciertas conclusiones de dónde y cómo han terminado ciertos “matones” y popes de la escena 20 años después, gracias a su reputación.

Y ahí es donde radica realmente el encanto de estas memorias colectivas, en las distintas percepciones de situaciones similares, en las contradicciones y en los muchos navazajos al contrario, que también abundan (y mucho). Todas esas vivencias que ahora se recuerdan con nostalgia y que en parte cambiaron o dieron un nuevo aire a la música de nuestro país.

Una obra necesaria, muy completa y tremendamente entretenida, que viene a llenar un hueco que hasta ahora nadie había abordado con tanta profundidad. Más indicada para quienes lo vivieron en primera persona que los neófitos o recién llegados, que pueden terminar algo perdidos entre tanta historia.

Publicado en Muzikalia.

abr 202015
 

El regreso de Carlos Forster, vocalista de los añorados For Stars llega sin hacer ruido. Su banda permanecía en nuestra memoria desde que poco después de …It Falls Apart (2004) se disolviera. Han pasado diez años desde entonces, en los que el artista ha creado una familia, se formó y ejerce en el mundo de la psicoterapia, compuso para Cake y trabajó junto a She & Him y su amigo M. Ward quien en 2011 produjo su debut (Family Trees), del que ni nos enteramos y hemos descubierto y disfrutado recientemente.

Todo ello nos lo contaba en una recomendable entrevista que publicábamos el mes pasado, a propósito de Disasters, su segundo trabajo en solitario, que en poco más de 40 minutos derrocha intensidad emocional barnizada en capas de folk ambiental.

En él, el californiano se hace acompañar entre otros de John Murry, Mike Coykendall (M. Ward), Bill Swan (ex Beulah) y el desaparecido Tim Mooney (American Music Club) para conformar 10 piezas tremendamente personales que manan de su interior y envuelven al oyente en sus densas texturas entre el dreampop y ecos de Red House Painters, Tim Buckley, los primerísimos Mojave 3 o The Blue Nile.

La casi litúrgica “You´ll Survive” arropada en sus teclados y trompetas abre un disco que oscila entre el poso folkie de las delicadas “Books” y “Paint Me”, el shoegaze sin contemplaciones de “Child On a Train”, los sintetizadores de “Disasters” y la casi tribal versión de Wire “Outdoor Miner” o la evocadora pieza instrumental “Tim”, dedicada a su amigo y batería  (Mooney) fallecido en 2012, en la que demuestra que su afición por las bandas sonoras en ocasiones puede acercarle al mismísimo Vangelis de Blade Runner, del que tan fan se declara.

También reseñable la manera en la que lleva a su terreno el “Ego Tripping At The Gate Of Hell” de The Flaming Lips, apoyándola en un melancólico piano o el cierre del álbum con “Alice”, pieza de amor incondicional escrita para su hija (“I wanna tell you just how much I love you”), que pone el broche a uno de los trabajos más bellos e imprescindibles de los últimos años.

 Publicado en Muzkalia.

abr 082015
 

Ilegales - La Vida es Fuego

Ilegales / La Vida es Fuego / Por Manuel Pinazo

Vivimos en una época en la que un día sí y otro también, asistimos a un incesante regreso de formaciones ya desaparecidas que vuelven para una gira o para presentar nuevas canciones. La nostalgia vende y esta oportunista forma de hacer caja, en ocasiones nos depara alguna agradable sorpresa como en el caso de Ilegales, que resucitan con la excusa de presentar un sólido disco que contiene todos los tics que les hicieron grandes.

Ese es justo el valor de La Vida es Fuego su ya décima referencia, que como el propio Jorge Martínez nos contaba hace unos días en una entrevista, se grabó intencionadamente recuperando todas las manías y estilos que han ido conteniendo las canciones de una carrera que arrancaba en 1981 cuando ganaron el concurso rock Villa de Oviedo y que terminaba en 2011, para explorar otros sonidos al frente de los Magníficos.

Basta con encontrarse con los primeros acordes canallas de “Voy al bar” y esas letras marca de la casa “En el bar, la única patria con la que puedes contar (…), no te hagas ilusiones nunca vendrá el futuro a preguntar por ti”, justo lo que esperábamos de ellos, ese rock directo a la yugular y su personal manera de engancharnos con sus mejores armas.

Cualquier fan de los asturianos que se precie disfrutará igualmente con la caústica pieza que da título al disco y con el resto de piezas que se van entremezclando, pasando del poso country de “Vivir sin novia ni reloj”, la contundencia de “Aquel Boogie Pesado”, la frescura de “Regresa a Irlanda” escrita tras escuchar a la típica cantante ñoña de aquellas tierras o “El Souvenir”, que habla sin tapujos sobre la cocaína. También hay espacio para la introspección de “Hacia las Profundidades” y “Las Rosas Trepadoras Asesinas”, sin dejar a un lado esa peculiar manera de analizar las temáticas actuales que nos muestran en “Hipster” o “El Teléfono y el Mal”.

Ilegales han vuelto, aunque para muchos de nosotros nunca se fueron.

 

Publicado en Muzikalia.