jul 312014
 

Kasabian / 48:13 / Por Manuel Pinazo

 Kasabian, abanderados del postbritpop y nuevos adalides para el hooliganismo musical británico y el rock de estadio, regresan apretando el acelerador. Su esperado quinto disco, que llegó precedido por “Eez-eh” esa suerte de “Swastika Eyes” con bases hiphoperas que lo quieran o no, se ha convertido en uno de los himnos del año; apuntaba mucho más alto de lo que nos hemos terminado por encontrar.

48:13, nueva obra de Tom Meighan y Sergio Pizzorno, es un compendio de varias cosas sin una identidad definida. No les quitamos el mérito de entregar temas como la vitaminada “Bumblebee” o la bailable “Doomsday”, que junto con la antes mencionada, miran de tú a tú a hits pretéritos de la formación (“Club Foot”, “Fire”, “L.S.F.”, “Cutt Off”…). O canciones como “Clouds”, cuyo tinte psicodélico la convierte en otro de los momentos brillantes de un disco que poco más tiene que ofrecer.

A partir de ahí encontraremos maniobras propias de banda sonora de película de Guy Ritchie (“Stevie”), insípidos rellenos (“Glass” y su rapeado final o “Bow”, cuya letra es la risión), baladas que remiten a discos pasados (“S.P.S.”) o piezas facilonas hasta lo sonrojante (“Explodes”). Una amalgama de estribillos, sintetizadores, teclados, baterías y cada vez menos guitarras, hilvanada por tres interludios (“Shiva”, “Mortis” y “Levitation”) tan vacuos, como el tono general del disco.

48 minutos y 13 segundos de los que nos quedamos con unos 17 con 14.

 

 Publicado en Muzikalia.

 

jul 292014
 

Pues seguimos con el serial retornando a los 90, a un grupo clave para entender aquella década y aún afrontando el presente con grandes dosis de personalidad.

Portishead nacieron como precursores de algo llamado triphop, pero poco después se quitaron las etiquetas para junto a Massive Attack mostrarse como los abanderados de la música más estimulante salida de Bristol.

Su debut se abría con una canción que me sigue noqueando a cada escucha, una frágil melodía arropada por majestuosos teclados fantasmales…

82. Portishead “Mysterions” incluida en Dummy (1994)

Puedes escuchar la selección del serial 1.000 canciones para escuchar antes del fin del mundo (algunos grupos no estaban, otros han sido sustituidos por versiones) según se vaya completando, en Spotify. Y puedes volver a leer los comentarios de cada una de ellas en este enlace.

jul 272014
 

The Raveonettes tienen nuevo disco.

La banda de Sune Rose Wagner y Sharin Foo, con quienes hablamos tras la salida de su último disco y nos comentaron que no tenían la intención de sacar más álbumes nos engañaron vilmente y dos años después de Observator regresan con  PE´AHI.

Ya hemos escuchado dos adelantos “Endless Sleeper” y “Sisters” y hoy mismo llega el lyric vídeo de otro de ellos, “Kill!” que volverá a hacer las delicias de los amantes de su característico sonido.

jul 232014
 

Morrissey - World Peace is None Of Your Business

Morrissey / World Peace is None Of Your Business, / Por Manuel Pinazo

“La paz mundial no es asunto tuyo, no debes interferir para arreglarlo. Trabaja duro y paga sus impuestos con agrado y nunca preguntes para qué, pobre tonto”. Así comienza el regreso de Morrissey a la actividad discográfica cinco años después de Years Of Refusal, tiempo en el que ha podido publicar su exitosa autobiografía, dar multitud de conciertos y suspender otros tantos, celebrar sus 25 años como solista, reeditar viejos álbumes y saltar de vez en cuando a la actualidad con alguna que otra declaración altisonante en las que habitualmente no deja títere con cabeza. Este es Morrissey y así será para siempre.

Con World Peace is None Of Your Business, décimo trabajo ya de su carrera, vuelve a sorprendernos, en ocasiones para lo malo, pero por encima de todo, para lo bueno. Escrito con la ayuda de su fiel Boz Boorer y el guitarrista de sus tres últimos discos Jesse Tobias (el teclista Gustavo Manzur también participa en alguna de las composiciones), nos ofrece todos los ingredientes que llevan haciéndole grande desde su etapa en The Smiths hace más de tres décadas. Una lírica desbordante, altas dosis de ironía marca de la casa, pasajes melódicos que cautivan como de costumbre y una voz como nunca le hemos escuchado.

La producción de Joe Chiccarelli tiene sus luces y sus sombras. Por un lado actualiza el sonido de la banda y lo aleja del tono musculoso de su pasada trilogía, pero por otro, mete con calzador ciertos arreglos que desconciertan, como el tono mediterráneo de algunas piezas que en momentos como “Earth Is The Loneliest Planet”, lastran un bonito tema.

Por lo demás, brilla a más altura de lo que esperábamos, un peldaño por debajo de obras como You Are The Quarry (2004), Vauxhall And I (1994) o Your Arsenal (1992), pero muy por encima de pasadas referencias, gracias a momentos demoledores como “I´m Not A Man”, diamantes en bruto como la emocionante “Staircase At The University” y la romántica “Kiss Me A Lot”, el tono melancólico de “Istanbul” o una parte final de cuatro temas en tono acústico donde destacan “Kick The Bride Down The Aisle” y “Oboe Concerto”. La anecdótica “The Bullfighter Dies” hace que una perfecta canción pop se convierta en una caricatura con una sonrojante letra, pero son licencias que puede permitirse.

En definitiva, la vuelta de un Morrissey en plenas facultades es una gran noticia no solo por la impronta del personaje, sino por la vigencia de un artista que se nos antoja eterno.

Publicado en Muzikalia.

jul 202014
 

Por Manuel Pinazo.

Si tuviera que definir qué es un concierto perfecto, posiblemente elegiría éste. Han tenido que pasar más de 20 años para que Portishead vinieran a Madrid, pero visto lo visto, la espera mereció la pena.

Los de Bristol, que ya están pensando el que será su cuarto trabajo (del segundo al tercero tardaron 11 años) nos visitaban en una pequeña gira de calentamiento con única fecha en nuestro país, para volver a presentar las canciones de sus tres discos y reivindicar la pegada de un discurso que sigue manteniendo intacto ese equilibrio entre la emoción y la intensidad.

En un Palacio de los Deportes acondicionado para un aforo de unas 5.000 personas (gran acierto), la banda de Gibbons, Barrow y Utley se hizo acompañar de cuatro músicos para en apenas hora y veinte minutos y quince canciones, dejar completamente epatado al personal.

Apoyados por una pantalla que mezclaba imágenes de toda índole, con una realización en directo en blanco y negro que intercambiaba planos de manera frenética al ritmo de los sintetizadores, arrancaron la liturgia con “Silence”, sorprendiéndonos con un sonido potente y totalmente nítido, pocas veces visto en ese recinto ni en su antecesor. Le siguieron las percusiones de “Nylon Smile” y a partir de la soberbia “Mysterons” y sus teclados fantasmales e hipnóticos, la noche se convirtió en una montaña rusa de emociones en la que sumamente inspirados, sonaron frágiles, punzantes, lisérgicos y oscuros a partes iguales.

La gloriosa voz de Beth Gibbons y la labor en la sombra del cerebro Geoff Barrows nos hicieron transitar del tono acústico inicial de “The Rip”, a los guiños al pasado de las eternas “Sour Times” y “Glory Box”, con la que tocamos el cielo. De su segundo disco echamos en falta “All Mine”, pero la plomiza “Over” y la densidad de “Cowboys” nos dejaron más que saciados.

Desnudaron “Wandering Stars” en formato trío para dejar con un nudo en la garganta al respetable, apabullaron con los desarrollos imposibles de la claustrofóbica “Magic Doors” y nos hicieron asomarnos al Apocalipsis con una “Machine Gun” apoyada por imágenes sobre recientes conflictos armados.

También sonó “Chase the Tear”, single benéfico publicado en 2011 donde las bases tomaron protagonismo, para terminar la noche con el poso afterpunk de la hiriente “Threads”.

Para los bises dejaron la sensibilidad de “Roads”, para devolveros el nudo a la garganta y despedirse finalmente con baño de masas incluido (Gibbons bajó para mezclarse entre el público) y la psicodelia a lo Silver Apples de “We Carry On”.

Sublimes.

Publicado en Muzikalia.